The Man (22). Yerry Mina, herencia afrocolombiana

Para decirlo en la clave del Joe, poco sabían esos negreros españoles, belgas, ingleses, holandeses, alemanes y franceses lo que traían sus esclavos africanos al nuevo continente. Mientras dilataban lo más que podían el debate sobre si tenían alma o no para tratarlos como cristianos o animales, la cultura africana se iba diseminando por toda América. En las discusiones racistas extemporáneas mucho se escucha decir que los españoles nos legaron la lengua, a lo que Carlos Fuentes respondía que la hemos devuelto enriquecida, con tantos o más premios Nobel de literatura. Pero a la par hay que situar las raíces africanas que fueron parte del gran mestizaje y son un componente esencial de la identidad latinoamericana. Sin los inmigrantes africanos no tendríamos, por ejemplo, la riqueza musical que distingue a América (Jazz, tango, cumbia, son, danzón y mil ritmos más) ni esa sal particular que le da el guaguancó a las culturas donde es más fuerte la presencia afro.

En Colombia, por ejemplo, la mayor o menor presencia de afrocolombianos determina la identidad de cada región. De ahí las diferencias entre los habitantes de las costas Atlántica y Pacífica con los del interior, de los Llanos Orientales y la Amazonía. O el frío que impregna la identidad de los rolos y que se ha ido calentando con la llegada de personas de todas las regiones del país. La diferencia entre la cumbia y el mapalé con el bambuco y el pasillo, para ponerlo en términos musicales. O sociológicos: si una compositora como Mercedes Pedroso (cubana) canta en la voz de Celia Cruz tus labios son ricos / melao de caña / rica es su dulzura, en Bogotá dicen que hay que cuidarse de la melosería, esa tendencia a vencer las fronteras del espacio personal. Difícil entonces que salgan esos versos apasionados de la región andina. (Sigue leyendo »»)

The Man (21). Fernando de Szyszlo, maestro del color profundo

Fernando de Szyszlo, por Nancy Chappell

Este fue un verano feliz en parte porque me trajo tres senderos, las memorias de artistas que admiro y aprecio: Lluís Homar, Fernando de Szyszlo y Philip Glass. He querido escribir una entrada sobre los pasajes comunes que estos tres artistas comparten, pero no he encontrado el tiempo todavía. Hoy recibo una alerta diciendo que ha fallecido, a sus 92 años, el maestro Fernando de Szyszlo. Me invade la tristeza.

Conocí su obra por primera vez gracias a una exhibición en el Mambo. Recuerdo esa fiesta de rojos profundos, que años después pasarían a ser azules. Sentí la conexión con Alejandro Obregón y Rufino Tamayo y, por ende, con el corazón del arte precolombino. Como sucede con el buen arte, salí lleno de gozo gracias al placer estético que me regaló su obra. A cuanto amigo me encontré o llamé o me llamó le conté que era imperdible la experiencia. Empecé a seguir sus pasos y a coleccionar libros y artículos relacionados con él y su obra.

Para casi la noche, de Fernando de Szyszlo

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The Man (20). Comandante Fidel Castro, viernes negro

García Márquez decía que El otoño del patriarca era su libro más autobiográfico. Es una afirmación que invita a leerlo en clave del deseo: ¿qué pasaría si el mundo fuera como yo quiero, si se hiciera todo lo que yo deseo, si todo girara en torno mío? La escritura sirve para explorar ese deseo, que en manos de un gigante como el Nobel colombiano se transforma en literatura. Otros seres humanos, una selecta minoría, deben explorar esas preguntas a lo largo de su vida, como le sucedió a Fidel Castro durante casi 50 años, la edad a la que escribió García Márquez su novela.

Fidel Castro

Fidel Castro

Fidel Castro ocupará siempre varios capítulos en cualquier bitácora utópica, en la historia de aquellas personas que han dedicado su vida a hacer realidad una utopía, con los logros, sombras y errores propios de tal destino. Valga resaltar de entrada que ninguno de los errores del régimen castrista es comparable a los grandes desastres de las democracias latinoamericanas con contadas excepciones (para no ir más lejos, la masacre de la Unión Patriótica, las desapariciones forzadas y los falsos positivos de la democracia colombiana sobrepasan con creces el número de víctimas del castrismo). (Sigue leyendo »»)

The Man (19). El Viejo Mike, maestro de ceremonias

Miguel Granados Arjona, "El Viejo Mike"

Miguel Granados Arjona, “El Viejo Mike”

Miguel Granados Arjona nació cuando la salsa no se había inventado todavía. Gracias a su padre, que madrugaba a las cuatro de la mañana a sintonizar las emisoras cubanas, cultivó su gusto y pasión por la música caribeña. Recién terminando su adolescencia, un locutor amigo de la familia que intuyó que su voz era una joya en bruto le dio la oportunidad de remplazarlo dos semanas en un programa de radio. Ahí descubrió que la radio y la comunicación podían ser lo suyo.

Después de muchos periplos llegó en 1952 a Bogotá, creando o participando programas emblemáticos como Una hora con la Sonora. En 1968 introdujo el primer LP de salsa en Bogotá. Trabajaba en la emisora Todelar y la primera reacción de sus directivas fue de rechazo: esa música era muy fuerte para sus radioescuchas. No supieron estimar la magnitud del tsunami que se avecinaba. Pero por otra parte resulta comprensible el comentario: esa era la Bogotá de entonces, una ciudad cerrada atrapada en formalismos que han ido cediendo gracias a la llegada de colombianos de todas las regiones. (Sigue leyendo »»)

The Man (18). Florentino Pérez, el último romántico

La construcción es la que lo ha hecho un hombre Forbes. Pero su fuerte es la deconstrucción. Anoche perdió el Real Madrid ante el Barça pero lo hizo dejando cierto buen sabor. No fue como esas derrotas ante el Barça de Guardiola que sumían al madridismo en honda depresión. Al ver el mediocentro del Madrid (Modric, Kroos, Isco, y James en la grada) se notan las horas de Florentino deconstruyendo al Barça de Guardiola, qué tienen ellos que no tenemos nosotros. Y ahora tiene un mediocampo de lujo, jugadores que pueden armar juego. Hoy estará de nuevo Florentino, cual doctor Victor Frankenstein de regreso en su laboratorio, preguntándose que con Casillas, Navas, Ramos, Marcelo, Varane, Pepe, Kroos, Modric, James, Isco, la BBC, ¿qué más hace falta para batir de una vez por todas al Barcelona?

La faceta deconstruccionista de Florentino estaba bien oculta tras su gigantesca empresa de construcción, ACS, y ese capítulo oscuro cuando le entregó al gañán de Mourinho los mandos del Madrid. Fue una medida propia del desespero de no saber qué más hacer para acabar con la dominación del Barça de Guardiola. “Yo sé cómo hacerle esa vuelta, jefe”, le dijo el técnico portugués y Pérez compró sus servicios. Mourinho cumplió con su palabra, a costa de metamorfosesar el madridismo en mandrilismo. Con Mourinho, Florentino nos dejó ver su faceta de Mr. Hyde. ¿Cómo después de ver que Pepe y Mourinho pisaban al rival en el piso pudo decir que eran fieles representantes del madridismo?

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