Excesos de belleza (3)

No crean los contados pero ilustres lectores de esta bitácora utópica que iba a quedar sin concluir la misión de saber cómo fue que Tarkovsky quiso realmente definir la poesía. Gracias a J. la misión llega a buen puerto.

El texto original en ruso dice:

Говоря о поэзии, я не воспринимаю ее как жанр. Поэзия — это мироощущение, особый характер отношения к действительности.

В этом случае поэзия становится философией, которая руководит человеком всю жизнь.

Según J., la traducción al neerlandés sería:

Sprekend over poëzie, ik ervaar haar niet als genre. Poëzie is een manier om de wereld te voelen, een speciaal soort verhouding tot de werkelijkheid.

In dat geval wordt poëzie een filosofie, die de mens zijn hele leven richting geeft.

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Excesos de belleza (2)

La idea con la evocación de los excesos de belleza del texto anterior era explorar su relación con la poesía, tal como la entendía Tarkovski:

When I speak of poetry I am not thinking of it as a genre. Poetry is an awareness of the world, a particular way of relating to reality. So poetry becomes a philosophy to guide a man throughout his life.

Digresión: cito el texto en inglés porque creo que se acerca más a lo que quería decir Tarkovski que el texto de la traducción en español:

Al hablar de poesía no estoy pensando en ningún género determinado. La poesía es para mí un modo de ver el mundo, una forma especial de relación con la realidad.

Vistas las cosas así, la poesía se convierte en una filosofía que acompaña al hombre durante toda su vida.

Me parece que es mejor hablar de una conciencia del mundo que de un modo de verlo. Como también es más significativo hablar de una filosofía que guía, que orienta, que de una que acompaña, si bien hay una relación salerosa entre ambas. Al final cada viajero escoge su receta.

Me pregunté cómo habría sido traducido este fragmento en griego. Le pedí a F. una copia y la traducción de su libro:

poesia-griego

La traducción que me dio F. es muy similar a la versión en inglés. Demasiado similar. Le pregunté que si era del ruso. Me confirmó que era del mismo libro que tengo en inglés (traducido del ruso por Kitty Hunter-Blair). En cierta forma una lástima, pues sería muy interesante saber cómo lo expresaría un griego. Es la siguiente tarea: encontrar el original en ruso y ver cómo lo traduciría un griego. Haré lo mismo con la versión en neerlandés, que ya de entrada plantea otro desafío: el libro se titula De verzegelde tijd (El tiempo sellado), igual al título en alemán, Die Versiegelte Zeit. De El tiempo sellado Esculpir en el tiempo hay mucho trecho. Me intriga sobre todo porque aparte de la belleza de la expresión, esculpir en el tiempo significaba para Tarkovsky tallar cada fotograma hasta formar una película (que transcurre en el tiempo).

Si sale bien, podría decirse que se logra esa otra acepción que evoca el título: la inmortalidad reservada a quienes saben hacerlo en la historia de la humanidad. ¿Por qué habla el traductor neerlandés del arte de hacer cine como el tiempo sellado? ¿Interpreta cada fotograma como un sello, una estampa, una impronta, en el tiempo? Dejemos esta digresión aquí por hoy.

 

Mimos, traductores y espíritus santos. Pequeño homenaje andaluz

De niño tenía la misma dificultad para comprender a Marcel Marceau que a los ritos del catolicismo. Con las interpretaciones de Marceau contaba con mi mamá como traductora y sin ella no entendía nada, hasta que aprendí el lenguaje de los mimos. Con el catolicismo no he encontrado un traductor decente, sigue siendo una religión incomprensible para mí. Admiro, como Wilde, sus ritos, en especial el funeral y el matrimonio. Son ceremonias que preparan a los participantes para dos grandes experiencias, vida y muerte. ¿Qué hacer ante la muerte de un ser querido sin un rito de despedida? ¿Tirar el cadáver a la basura?

A la vez, nunca he entendido el celibato de los curas ni la virginidad de María. Mucho menos ese triángulo amoroso entre María, José y el Espíritu Santo, que Borges y Bioy Casares recogieron de manera hermosa en el cuento Eugenesia:

Una dama de calidad se enamoró con tanto frenesí de un tal señor Dodd, predicador puritano, que rogó a su marido que les permitiera usar la cama para procrear un ángel o un santo; pero, concedida la venia, el parto fue normal.

El guiño al Espíritu Santo es evidente. Otros tienen como patrón de la canción El santo cachón a José, el esposo de María, padre putativo de Jesús. Todo apunta a que la única función de ese enredo es legitimar el celibato. En todo caso, gracias al Espíritu Santo disfruto un día libre cada año, no puedo menos que estar agradecido con él.

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Bullying

He leído en varios artículos de psicología recientes sobre bullying y los daños asociados. Bullying es el equivalente a montársela a otra persona. Aún no hay un acuerdo sobre la mejor  traducción. Para mi sorpresa encontré que el Merriam-Webster remite a una palabra holandesa en la etimología de Bully (el montadorcito), pero en Holanda se utiliza Pesten para decir bullying. Se me ocurre sugerir torear como traducción. El bullying y el torear a una persona tienen mucha relación: se provoca a una persona hasta ponerla de mal genio o llevarla contra las tablas. De hecho es una expresión conocida, torear a alguien. Con esta asociación, los aficionados y fanáticos del toreo podrían entender con claridad por qué es tan brutal esa afición: provocar a un animal para lucimiento del torero y deleite del público. Encuentro similitudes con las peleas de gallos y perros. El humor bogotano tiene mucho de la provocación al toro, de picar a alguien para molestarlo. Alguien alguna vez me contó que una o dos semanas antes del 9 de abril del 48, en la Santamaría el público se abalanzó sobre el toro para descuartizarlo. Hay quien ve la legendaria batalla contra el dragón, contra los temores psicológicos, versión española, en el toreo. Hay quienes han retratado la fuerza del animal luchando por su supervivencia, son muchas las imágenes que nos ha legado el toreo. No faltará quien proponga como alternativa al bullying aprender a torear, a hacer verónicas largas a tanto torito suelto que anda por ahí, o a los mismos bullies.