Asia
Aún dentro de la excelsa discografía de Willie Colón, la canción Asia es excepcional por su estilo, al igual que Sevillana. El desarrollo del tema hacia la mitad de la canción toma un giro liberador increíble, el bailador se siente navegando en el mar de agua y viento hacia Asia.
LS le dio un punto a Deezer (y Napster) porque tenía esta canción, no Spotify ni Google Play. Yo le doy más puntos a Youtube por traer las versiones en vivo y muchísimos más a LS porque su corazón vibra con esta canción, eso dice mucho de ella (por eso te amoro, ve).
Hoy en la serie Échale salsita traemos dos versiones de Asia, la original y una de las que interpreta ahora en vivo el maestro Colón, donde destaca la madurez de la voz de Colón, que le da mucho más sabor, la supresión de efectos superfluos y el corito dulzón, y más potencia en los vientos y la percusión. A atender el llamado de Asia, melómanos utópicos:
Versión original:
Versión en vivo (el sonido podría ser mucho mejor):
El arte del selfie (10). Guitarra
Deconstrucciones
Antes de que Derrida utilizara el término ya la humanidad deconstruía siglos atrás con la misma curiosidad con la que algunos niños deconstruyen su juguete para saber cómo funciona. Sin embargo, hay que reconocer que deconstruir suena mejor que desarmar y no hay por qué limitar su uso a conceptos. Me disculpo por este breve ataque filosófico, todo por compartir un par de experiencias deconstruccionistas que tuve hace poco y que no se limitan al espacio derridiano del término.
1.
Conocí a M., profesor de piano en el Conservatorio de su ciudad. Nos encontramos en casa de L, que orgullosa estrenaba su Petrof vertical, una auténtica joya hecha a mano, 6 meses para recibirlo. Le aconsejaron que invitara a varios intérpretes para soltarlo. M. empezó a improvisar sobre el piano, tocó Someday my prince will come con aire de Evans y desde entonces no paramos de conversar. Me regaló seis temas de Evans seguidos, una experiencia de exceso de belleza que todavía me pone los pelos de punta al recordarla. En agradecimiento por ese recital le regalé un CD con música de Janáček que él no conocía.
Salimos a pasear por la ciudad e intercambiábamos experiencias musicales. García Márquez contaba que la maldición de ser escritor es que había perdido la inocencia para leer: desarmaba (deconstruía) todo lo que leía para descubrir el mecanismo de relojería suiza que marcaba el ritmo de la obra. Me llamó la atención de que M. escuchaba música así: la deconstruía, el placer de la melodía se diluía en ese esfuerzo. (Sigue leyendo »»)
Hacia lo desconocido por la ruta del deseo
Se preguntaba LS en un trino al ciberespacio libre por qué se había firmado el Nuevo mejor acuerdo posible en el Teatro Colón. Un amigo acudió a la respuesta fácil de que era el mejor escenario para una farcsa. Yo a la más fácil aún de que era el espacio apropiado para los actores del conflicto. Hasta que el nombre de Colón me dio otra respuesta.
Hace algunas semanas me sorprendió por primera vez el aborto del despegue de un avión (¿un abortizaje?). He llegado a tal punto de costumbre que ni siquiera la sensación de la aceleración me logra distraer de la lectura. Pero esta vez sentí cómo el piloto frenaba largo cinco veces seguidas hasta que fue evidente que no íbamos a despegar. Llevó el avión al mismo puerto de embarque y allí empezó un protocolo de una hora para revisar que todo estaba en orden para autorizar el nuevo intento de despegue. (Sigue leyendo »»)
