3-2 o D10S, agente del caos

1.

Ni se me ocurre preguntarle a Google o ChatGPT cuántos partidos habrán terminado 3-2 en la historia del fútbol. Pero sí es seguro que quienes lo vimos no olvidaremos ese 3-2 de Argentina contra Egipto en el mundial. Minuto 78 y está Argentina eliminada 0-2. ¿Es este el último partido mundialista de Messi? No merece terminar así.

2.

Vi hace poco Amarga navidad de Almodóvar. Me gustó el ejercicio de mostrar cómo el creador va elaborando su obra con la película dentro de la película. En el proceso va contando los problemas estéticos, las dudas existenciales, los conflictos propios del autor: lo hace sobre el cine, pero podría estar hablando de literatura, música, escultura, cualquier obra creativa. ¿Quizás también sobre un partido de fútbol?

3.

Alguna vez durante una sesión el psicoanalista José Gutiérrez me contó cuánto lamentaba que se hubieran retirado los cursos de ebanistería de la formación bachiller: «Es tan importante aprender el proceso creativo, la paciencia necesaria para llegar a una obra final». Un comentario probablemente inspirado por mi afán en crear una obra de arte de la noche a la mañana, sin paladear el tiempo de elaboración de una obra. A veces surge la pregunta de si era necesaria una vuelta tan larga para llegar a un momento crítico de la obra (no pocas veces he dicho a esa película le sobra una hora, a ese libro le sobran cien páginas, a esa canción se le puede quitar la introducción sin problema). No es un problema estético menor: ¿no se está alargando mucho esta entrada?

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D10S, la fiesta del gol y la afición líquida

Hace algunos años, en la fiesta de cumpleaños de una amiga, empezamos a bailar. Yo estaba feliz con la música y bailaba con una sonrisa. A la hermana le pareció que mi sonrisa era impostada y, como buena holandesa, se lanzó a desenmascararme. Empezó a bailar a mi alrededor con una sonrisa simulada, como queriéndome dar un espejo de cómo me veía yo con ella. Mi amiga la llamó a un lado y vi cómo le explicaba que para los latinos esa conexión de felicidad con la música era real. Creo que incluso le comentó cómo para ella, la primera vez que me vio concentrado en un solo de piano de Markolino, se burló de mí diciendo que parecía que tenía un ataque de estreñimiento.

Le pregunté por la reacción de su hermana y me dijo que ella nunca había visto algo igual. Me pidió disculpas si me había incomodado pero le dije que para nada, que yo estaba en lo mío y que por el contrario lamentaba que ella no conociera ese intenso placer de gozo musical. (Sigue leyendo »»)

¡Manos a la cabeza!

Jugué basket casi todos los días (salvo los sábados y vacaciones) durante 15 años seguidos. Nunca alcancé un nivel como para presentarme siquiera a la Liga de Bogotá, sin embargo, me quedaron muchos momentos memorables. Esta mañana recuerdo una jugada que había visualizado; un domingo se dio la oportunidad de hacerla, justo para terminar un partido, y dije «esta jugada no vuelvo a repetirla en dos años». Me equivoqué: no la volví a repetir en toda mi vida.

El domingo pasado Messi dio un nuevo recital de fútbol. Se sabía que sería un partido complicado, el Betis es el otro equipo que comparte la filosofía del tikitiki en la Liga, había derrotado al Barça 3-4 en Barcelona, pero el Barça está en una racha increíble. El Betis jugó muy bien, pero como dijo un aficionado bético, Messi estaba en el campo. Hoy el Planeta Fútbol está en la tarea por saber qué nombre darle al tercer gol de Messi: no es propiamente una vaselina (esta es para juego corto), se asemeja más a un Panenka desde fuera del área. (Sigue leyendo »»)

¡Flóper desquiciado! (Segunda parte)

Mis amigos madridistas me han azotado con las cuatro Champions en cinco años cuando les digo que el Madrid no juega a nada. Como parte de mi utopismo llegué a pensar que la eliminación por parte del Ajax sería un punto de inflexión para crear escuela o buscar un estilo de juego propio. Parecía una tragicomedia ver al Madrid cual cíclope herido en su ojo buscando a tientas su camino por la cueva. Llamadas a Mourinho, Pochettino, Allegri, Zidane… Flóper seguía impenitente su tendencia a conseguir el mejor cromo posible, la mona plateada de su particular álbum Panini.

Es un meme de sobra conocido: con el dinero puedes comprar una casa pero no un hogar. Aplicado a Flóper: con el dinero puedes comprar los mejores cromos pero no formar un equipo. ¿Qué otra cosa tienen en común los entrenadores mencionados entre sí, salvo que son cromos costosos y de renombre? Una dirección deportiva a bandazos, a la espera de que llegue un mago y los devuelva por la senda del triunfo. Por ese afán de resultados no le dieron tiempo a Ancelotti, Lopetegui o Solari. Crear un estilo de fútbol, una escuela, es un proceso de años, pero como el Madrid es el Madrid, los entrenadores tienen que llegar con la varita mágica y ganar el triplete solo con sacudirla. Como le pasó a Zidane. (Sigue leyendo »»)

Amsterdam era una fiesta

La goleada del Ajax al Madrid siguió resonando por toda la ciudad, era la charla del día. El partido fue como asistir a una gesta utópica que termina convirtiéndose en realidad. Para nosotros los utopistas, este es el momento culmen de la utopía, esa metamorfosis que reivindica el camino recorrido por ella.

Dos de las estrellas de la noche, el mediocentro Dusan Tadic y el entrenador Ten Hag nos regalaron otra utopía que me ha tenido pensando esta mañana. Tadic: «Ojalá muchos de mis compañeros puedan llevar su ambición un paso más arriba y pospongan sus planes inmediatos un año más», un llamado quimérico a De Jong sin duda; Ten Hag: «Sería fantástico poder trabajar más tiempo con esta selección. Pero en el fútbol actual es una utopía; nos compran los jugadores cada vez más jóvenes, una tendencia desde hace 10 años que solo empeora con el tiempo y no se puede cambiar».

Le guardo antipatía al Real Madrid y a Mourinho en especial porque ante la superioridad del Barcelona la única solución que encontraron fue lanzarle torpedos (y otras cosas) para destrozar su fútbol. Mourinho logró su cometido: Guardiola tuvo que tomarse un año sabático y el Real Madrid volvió a empatarle e incluso ganarle al Barcelona. «Fútbol sin balón» bautizó con orgullo Mourinho a su estrategia. El placer de las tres derrotas en una semana que vivió el Madrid es que fueron ante los mayores exponentes de la escuela del fútbol total creada en Holanda y legada al Barcelona por Cruijff; sí, Mourinho logró desactivar el juego del Barça, pero el precio a largo plazo fue más costoso: dejó al Madrid sin identidad, hoy en día nadie sabe a qué juega.

¿Qué tal que la utopía de Tadic y Ten Hag se pudiera hacer realidad? ¿Hasta dónde lograría evolucionar este nuevo sendero que está bifurcando el Ajax? No lo sabremos: los grandes equipos están comprando ya a las jóvenes promesas y con ellos se irá esta utopía. Lo que más me llama la atención es la falta de visión general de estos poderosos: se llevan a los jugadores, cuando en realidad deberían comprar al Ajax y dejarlo desarrollarse de forma natural. Es la escuela que están buscando. Cuánto sufren el PSG y el Madrid por la falta de visión y claridad que en el Ajax practican sus jugadores desde los 10 años. (Sigue leyendo »»)