¡Manos a la cabeza!

Jugué basket casi todos los días (salvo los sábados y vacaciones) durante 15 años seguidos. Nunca alcancé un nivel como para presentarme siquiera a la Liga de Bogotá, sin embargo, me quedaron muchos momentos memorables. Esta mañana recuerdo una jugada que había visualizado; un domingo se dio la oportunidad de hacerla, justo para terminar un partido, y dije «esta jugada no vuelvo a repetirla en dos años». Me equivoqué: no la volví a repetir en toda mi vida.

El domingo pasado Messi dio un nuevo recital de fútbol. Se sabía que sería un partido complicado, el Betis es el otro equipo que comparte la filosofía del tikitiki en la Liga, había derrotado al Barça 3-4 en Barcelona, pero el Barça está en una racha increíble. El Betis jugó muy bien, pero como dijo un aficionado bético, Messi estaba en el campo. Hoy el Planeta Fútbol está en la tarea por saber qué nombre darle al tercer gol de Messi: no es propiamente una vaselina (esta es para juego corto), se asemeja más a un Panenka desde fuera del área. (Sigue leyendo »»)

¡Flóper desquiciado! (Segunda parte)

Mis amigos madridistas me han azotado con las cuatro Champions en cinco años cuando les digo que el Madrid no juega a nada. Como parte de mi utopismo llegué a pensar que la eliminación por parte del Ajax sería un punto de inflexión para crear escuela o buscar un estilo de juego propio. Parecía una tragicomedia ver al Madrid cual cíclope herido en su ojo buscando a tientas su camino por la cueva. Llamadas a Mourinho, Pochettino, Allegri, Zidane… Flóper seguía impenitente su tendencia a conseguir el mejor cromo posible, la mona plateada de su particular álbum Panini.

Es un meme de sobra conocido: con el dinero puedes comprar una casa pero no un hogar. Aplicado a Flóper: con el dinero puedes comprar los mejores cromos pero no formar un equipo. ¿Qué otra cosa tienen en común los entrenadores mencionados entre sí, salvo que son cromos costosos y de renombre? Una dirección deportiva a bandazos, a la espera de que llegue un mago y los devuelva por la senda del triunfo. Por ese afán de resultados no le dieron tiempo a Ancelotti, Lopetegui o Solari. Crear un estilo de fútbol, una escuela, es un proceso de años, pero como el Madrid es el Madrid, los entrenadores tienen que llegar con la varita mágica y ganar el triplete solo con sacudirla. Como le pasó a Zidane. (Sigue leyendo »»)

Amsterdam era una fiesta

La goleada del Ajax al Madrid siguió resonando por toda la ciudad, era la charla del día. El partido fue como asistir a una gesta utópica que termina convirtiéndose en realidad. Para nosotros los utopistas, este es el momento culmen de la utopía, esa metamorfosis que reivindica el camino recorrido por ella.

Dos de las estrellas de la noche, el mediocentro Dusan Tadic y el entrenador Ten Hag nos regalaron otra utopía que me ha tenido pensando esta mañana. Tadic: «Ojalá muchos de mis compañeros puedan llevar su ambición un paso más arriba y pospongan sus planes inmediatos un año más», un llamado quimérico a De Jong sin duda; Ten Hag: «Sería fantástico poder trabajar más tiempo con esta selección. Pero en el fútbol actual es una utopía; nos compran los jugadores cada vez más jóvenes, una tendencia desde hace 10 años que solo empeora con el tiempo y no se puede cambiar».

Le guardo antipatía al Real Madrid y a Mourinho en especial porque ante la superioridad del Barcelona la única solución que encontraron fue lanzarle torpedos (y otras cosas) para destrozar su fútbol. Mourinho logró su cometido: Guardiola tuvo que tomarse un año sabático y el Real Madrid volvió a empatarle e incluso ganarle al Barcelona. «Fútbol sin balón» bautizó con orgullo Mourinho a su estrategia. El placer de las tres derrotas en una semana que vivió el Madrid es que fueron ante los mayores exponentes de la escuela del fútbol total creada en Holanda y legada al Barcelona por Cruijff; sí, Mourinho logró desactivar el juego del Barça, pero el precio a largo plazo fue más costoso: dejó al Madrid sin identidad, hoy en día nadie sabe a qué juega.

¿Qué tal que la utopía de Tadic y Ten Hag se pudiera hacer realidad? ¿Hasta dónde lograría evolucionar este nuevo sendero que está bifurcando el Ajax? No lo sabremos: los grandes equipos están comprando ya a las jóvenes promesas y con ellos se irá esta utopía. Lo que más me llama la atención es la falta de visión general de estos poderosos: se llevan a los jugadores, cuando en realidad deberían comprar al Ajax y dejarlo desarrollarse de forma natural. Es la escuela que están buscando. Cuánto sufren el PSG y el Madrid por la falta de visión y claridad que en el Ajax practican sus jugadores desde los 10 años. (Sigue leyendo »»)

Cuando ganar es perder mucho

Anoche soñé que el Ajax le ganaba 0-5 al Madrid. Una premonición similar a la que tuve con el 0-5 de Colombia a Argentina. Recuerdo la cara de C cuando le dije este posible marcador: «Está loco, además jugamos en Buenos Aires». Si algo he aprendido del Barcelona de Messi y Guardiola es que el fútbol debe ahora ser visto como una obra de arte, no solo como un deporte. Así que no me impresiona en absoluto un equipo que lleve ganadas tres orejonas seguidas y se siente orgulloso de llevar más de mil días como rey de Europa. Comparto el criterio de Messi cuando se le preguntó sobre estas victorias del Real Madrid, dijo algo similar a saben ganar de la nada, es decir, cuando se juega a nada y aun así marcan goles y ganan.

Encuentro pocas cosas más aburridas que ver jugar al Real Madrid. Sí, 13 orejonas, ¿y qué? Flóper mismo lo sabe: varias veces ha confesado que su objetivo es crear un equipo que enamore, un equipo que cree afición, como el Brasil del 70, el Ajax del 95, el Barcelona de la última década. Esos equipos que hasta los niños saben cómo juegan: Rivelino recibe el balón, hace un regate y se la pasa a Tostão, este se desprende de la marca y se la pasa a Jairzinho, hace un centre y la recibe Pelé, regatea a tres defensas y marca gol. Los niños entienden cómo juegan esas selecciones, instintivamente saben a qué juegan. Los que heredaron ser hinchas del Madrid solo sueñan con comprar la camiseta de Cristiano porque marca muchos goles, pero que pongan atención a quién se la pasó a él o quién armó la jugada… (Sigue leyendo »»)

The perils of power and money

Me salió el título en inglés, quizás porque me gusta más la palabra perils que peligros. Otro título posible sería Pobre niño rico. Y es que hoy amanecí con simpatía por Flóper. Me ha hecho recordar a Virgilio Barco, un hombre que arreglaba feliz las rosas en su jardín y le cayeron con el cargo de presidente. «¿El poder para qué?», exclamó célebremente Dario Echandía cuando le iban a endosar el papel de sustituto de Gaitán y le preguntaron que si se iba a tomar el poder. Pienso también en mi padre, que graba los mensajes de su contestador automático con el mismo vibrato de Horacio Serpa, el eco de los antiguos líderes políticos que hacían de la oratoria un acto emotivo y solemne a la vez: a pesar de su gusto por la oratoria, no se le ocurriría aceptar semejante cargo para pronunciar un emocionante discurso que al final diría qué.

De Flóper no se puede decir que le cayeron con la presidencia del Real Madrid. Él la buscó activamente y está feliz en ella. Una mezcla de prestigio, fama, reconocimiento y poder que parece atraerle más que el día a día en su no menos impresionante empresa ACS. Pero, ¿y la presidencia del RM para qué? «Para hacer un equipo que enamore», ha confesado varias veces sin terminar la frase completa: «como el Barcelona». Flóper sigue un principio básico empresarial: contratar al mejor en su posición. Esto lo ha llevado a ser el mayor coleccionista de cromos o monas (como les decimos en Colombia) del fútbol del siglo XXI. En su álbum deben de estar los mejores, el mantra que ya repiten sus jugadores. (Sigue leyendo »»)