Antonia, nos conocemos hace algunos meses y creo que tengo ya la confianza suficiente para hablarte de una de las costumbres más especiales de mi cultura. En mi país hay un rito que está reservado solo para las mujeres, sin importar si están casadas, como tú y yo, o solteras. Los hombres lo desconocen por completo. Es un rito muy íntimo y me gustaría hacerlo contigo. ¿Te parece bien? Bien, acompáñame entonces al cuarto de invitados, tengo todo preparado allá. El rito es muy sencillo, no tienes nada que temer. Se trata sencillamente de bañar todo tu cuerpo con aceite de oliva extravirgen cultivado en un pueblito de mi país. Es una tradición que se pasa de generación en generación y se celebra solamente entre las mejores amigas. Con este rito quiero decirte que ocupas ahora un lugar muy importante en mi vida. Puedes dejar tu ropa en esa silla. Acuéstate boca abajo, cierra los ojos y trata de relajarte mientras enciendo las velas. No tienes que decir nada, solo sentir el calor del aceite y el afecto de mis manos mientras lo esparzo por todo tu cuerpo. Será como un masaje de relajación. Puedes voltearte. Ahora que ya estás toda cubierta, debes bañarme a mí pero con todo tu cuerpo. Al final descansas sobre mí y nos entrecruzamos. Debemos tratar de repetir el rito al menos una vez cada mes, sin importar donde nos encontremos. Recuerda, nuestros esposos ni nadie más tiene que saberlo. Eres ahora mi mejor amiga.
Anónimo por una noche
La semana pasada fui a entregar un proyecto y me presentaron a un DJ que estaba revisando los detalles para el sitio de un festival de verano donde sería la estrella principal. Jamás había escuchado hablar de él, parece que está entre los 5 primeros después de Tiesto y Van Buuren, a quienes tampoco sabría reconocer pero sí sé quiénes son.
El caso es que la coordinadora de proyectos propuso que fuéramos a cenar juntos. Me presenté con el DJ y el hombre me miraba de reojo como si yo realmente no supiera quién es él. Empezamos a hablar de música y le dije que yo de Dance, Trance y esos ritmos poco sabía. Lo mío es la música latina, el jazz y el flamenco.
Me preguntó a cuáles sitios iba a escuchar música y le mencioné algunos; no los había visitado y apenas sabía que el Bimhuis existía. Les dije que podríamos ir a cenar al Kapitein Zeppos, que a veces tenía jazz en vivo. El hombre reaccionó como si a mí me invitaran a escuchar dance en vivo. Optamos por ir a La Margarita, advirtiéndole eso sí que ponían música latina. Al hombre le sonó razonablemente exótico y allá fuimos a parar.
Conversamos de diversos temas, pero lo que más me llamaba la atención es que el hombre se sentía perfectamente anónimo y esto lo desubicada. Era como quitarse el traje de “soy de los DJs más famosos y adorados del mundo” por una noche y verse desnudo como ser humano: ¿qué más tiene para compartir aparte de su música y fama?
Recuerdo ahora una anécdota similar con una colombiana recién nombrada en la Embajada de Colombia en Holanda. Me ofrecí a darle una visita guiada por Amsterdam. En un café nos encontramos con unos amigos que le preguntaron que ella qué hacía. Su respuesta fue categórica: “I’m a Diplomat”. Una amiga curiosa sobre las actividades de una diplomat le preguntó más sobre sus quehaceres, y su respuesta volvió a ser la misma: “I’m a Diplomat”. Para ella la respuesta era tan clara que no ameritaba explicación. Cambiamos de tema.
Me despedí del DJ cuyo nombre no logré retener, no sin antes recomendarle la agenda del Bimhuis para las próximas semanas.
Florentino in Love
Momento mágico: cuando la utopía se hace realidad. Como el Barcelona de Guardiola, un equipo que trazó nuevos ideales a los demás. No faltaron sus críticos (faltaría más que la crítica desapareciera con la utopía alcanzada): que mucho toque toque y de aquello nada, que puso de moda el fútbol horizontal sobre el vertical, que entre tanto pase se les olvidó que el objetivo del juego es marcar goles, que tanta posesión para que en un contragolpe de segundos le anoten un gol. Varias de estas críticas desconocen convenientemente las murallas que tuvieron que crear los otros equipos, forzando el juego horizontal y con bastante toque para tratar de romperlas. Y no siempre fue posible.
Incognitor
Una belleza que acompaña siempre el camino a Utópica:
¡D10S!
Hace un mes me lamentaba de que el big data iba a hacer imposible que Leo Messi cobrara un penalty a lo Panenka. La semana pasada Messi demostró, una vez más, que para él no hay imposibles. De todas las ejecuciones que Antonin Panenka ha visto de su cobro original, certificó la de Messi como la mejor que ha visto hasta ahora. Esta entrada debí publicarla la semana pasada pues el tiempo gira más rápido en el universo Messi. Lo que hizo ayer volvió a llevarnos al éxtasis a los aficionados al fútbol.
Rebobinemos: marzo de 2009. Pregunta: Y bueno, ¿qué pasaría si Guardiola se enfrentara a este Barcelona dirigiendo al Bayern Munich, por ejemplo? Un experimento tan improbable para entonces como preguntarse que qué pasaría si Xabi Alonso jugara en el Bayern y Toni Kroos en el Real Madrid. De regreso al presente: anoche se libraba el auténtico combate del siglo. Guardiola se enfrentaba a su propio invento, al equipo que lo ha hecho uno de los mejores entrenadores del mundo, su casa durante más de 30 años. Es muy probable que Guardiola sea el único entrenador que es socio del club al que enfrentaba. Había más duelos: el tridente Messi, Suárez y Neymar contra el mejor portero del mundo; Xabi Alonso de nuevo contra el Barça; los hermanos Alcántara uno frente al otro; Guardiola frente a Messi, o a quién se le deben los triunfos del mejor Barça de toda la historia.