Matrix, origins (3). Gimme a prop, a like, a heart! –or the fable of the Digital Junkies

Mi contacto más cercano con los Digital Junkies es en Blip.fm. Cuando les doy props (los me gusta de Blip) a determinados DJs, en menos de un minuto ya tengo props de ellos de vuelta. Sé que desafortunadamente no son porque en realidad hayan disfrutado de mi último set, sino en agradecimiento por haber aumentado su cuenta de props. Lo preocupante de esto es que la reacción es inmediata sin importar si es mañana, tarde o noche.

Comenté un caso particular con una DJ cercana que vive en la misma ciudad que uno de los DJs adicto a los props. Me contó que hacía unos meses había charlado con él y reconoció que tenía dos severos problemas de adicción: alcohol y props, una mezcla singular de nueva y vieja tecnología. Su primer intento de cura había sido eliminar su cuenta de DJ, para reaparecer semanas después con una nueva ­–y su hábito intacto. Cada tanto reincide en esta terapia, me ha sido imposible seguir las 40 cuentas o más que ha creado durante este tiempo.

Lo que más me sorprende es que sigue haciendo sets de diez temas (el mayor número de props que un DJ puede dar a otro; a diferencia de Facebook o Twitter, que tienen infinitos me gusta y corazones) de muy buena calidad. A la adicción a los props, la DJ cercana encontró otro patrón nocivo: examina múltiples estaciones para ver quien le ha dado props a quien. Es de esperar que este comportamiento lo reproduzca en otras redes sociales. (Sigue leyendo »»)

Guajira en F

Carátula de “Lost and Found”, de Buena Vista Social Club

Vol. 3 de las Alegre All-Stars, “Lost and Found”.

Hoy, en la serie Échale salsita, traemos un tema particular, de esos en los que se condimenta con especies cubanas un clásico de la salsa. Por esta época, hace dos años, nos sorprendía Buena Vista Social Club con su album Lost and Found, un guiño a ese excelso álbum, el volumen 3 de la Alegre All-Stars que lleva el mismo título y donde se encuentra el tema que nos ocupa hoy, Guajira en F.

Las Alegre All-Stars habían grabado con gran éxito volúmenes de antología, los 1 y 2, y súbitamente publicaron el 4. Todo el mundo se preguntaba: “¿y el 3?”. Lo declararon perdido, hasta que apareció milagrosamente. Esta es la transcripción de la explicación que dieron en la contracarátula:

The tapes were actually found misfiled in the tape vault between “The Folklore of P.R.” and “Strauss Waltzes”. This was due to our new filing system, we no longer file alphabetically by group or artist, or numerically by catalog number. Our new method is to use a code number arrived at by totaling the seconds of recorded time, dividing by the amount of musicians in the rhythm section and adding the amount of bars blown by the solist in the third track of the “B” side of the record. The tape librarian must be a musician with a mathematical background or a mathematician with a musical background. Due to the misfiling of our Vol. 3 tapes with a new system, we decided to include “a working knowledge of the stopwatch” as an additional prerequisite for the position of tape librarian.

Una broma exquisita: perfectamente hubieran podido publicar el volumen 4 como 3 y nadie se habría enterado. Pura estrategia publicitaria, exclamaron las malas lenguas, la frase que repetirán con este nuevo álbum de Buena Vista de título homónimo. (Sigue leyendo »»)

Cupido (Utópica style)

Hace poco estuve en un concierto de una nueva banda que interpreta arreglos en su estilo de temas de la música latinoamericana, desde la salsa hasta la tropical. Fue una tremenda sorpresa cuando empezaron con la moña o riff de la salsa, nuestro Smoke on the Water, los acordes de La murga de Panamá del maestro Willie Colón. Obviamente se me erizó la piel, cerré los ojos y dejé escapar ese sonido gutural de placer que nace naturalmente en estos momentos.

Después del concierto tuve la oportunidad de charlar con el trombonista, un joven griego de 28 años. Le conté que admiraba su valentía porque Willie Colón utiliza la misma entrada en sus conciertos recientes pero acompañado por dos trombones más mínimo. Así de exigente es esa entrada. Empezamos a hablar de otras referencias musicales y le pregunté que si había tocado Eres, de Santiago Cerón, con esos solos de trombón tan exquisitos.

«No –me respondió–. ¿Podemos escucharla en Youtube ahora?». La sintonizamos y quedó fascinado. «Si la bailas enamorado con tu pareja habrá fuegos artificiales esa noche», le dije. Me miró desconcertado. Recordé una entrevista con el cantante de Jarabe de Palo en la que decía que lo increíble y lo que diferenciaba al público latinoamericano del español era que la música en América Latina se siente en las entrañas, «es una cosa visceral», mientras que los españoles viven del éxito del verano que al año siguiente será remplazado por el nuevo.

«Tú como trombonista, si tocas esa canción con el corazón, tendrás un ejército de mujeres lanzándose sobre ti». Me miraba como si le estuviera ofreciendo 70 vírgenes a un yihadista. «¿En dónde es esto?». Le conté que teníamos varias ciudades salseras, Cali la principal, pero también en Barranquilla, Medellín y hasta sectores de Bogotá. «Es de los grandes placeres de la vida, bailar pegado con tu pareja», le remaché. Le puse otros videos de mujeres bailando en Cali y fue como ver el paraíso para él.

Empacó su trombón y anoche nos despedimos con un fuerte abrazo. En estos momentos debe estar cruzando el Atlántico rumbo a Cali. «Muy de malas si no regresas enamorado», le dije, y él partió con ilusión y una sonrisa.

Deseémosle suerte:

Santiago Ceron – Eres

¡Soy el Terror!

Nueva York en los setenta. La salsa está caliente y, como sucede con el fenómeno de la realidad virtual hoy en día, el mercado exige contenidos para seguir desarrollándola. Los jóvenes salseros se lanzaban ávidos al baúl de la música cubana para encontrar temas a los cuales pudieran echarles salsita. Hoy nos encontramos con dos arreglos de un tema clásico de Arsenio Rodríguez, Soy el Terror, uno sazonado por la Orquesta Harlow (1972), y otro por Roberto Roena y su Apollo Sound (1971); sean los salsófilos utópicos los que escojan cuál plato prefieren. Empezamos con la versión original:

Arsenio Rodríguez y su Conjunto – Soy el Terror – 1947

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Matrix, origins (2): Everybody can be an artist in the Net

Conocí a D., joven millennial, con quien tuve la oportunidad de comentar mis impresiones sobre la vida en la Red. Cuando le pregunté que si era cierto que los jóvenes de su edad escogían sus destinos turísticos dependiendo de qué tan buenos fondos serán para su Instagram, me dijo: «Espera un momento, estás reventando mi burbuja: soy muy serio con mi Instagram, le dedico mucho tiempo y esfuerzo. Para mí es fundamental escoger buenas locaciones para mi fotografía».

Después de ver su Instagram no hay duda sobre su dedicación y compromiso con su arte. Aunque también me confesó algo que me dejó boquiabierto: «Si una foto no recibe suficientes me gusta, la borro: la falta de me gusta significa que la foto probablemente no es tan buena como yo creo y es mejor borrarla. También siento algo de pena si alguien viene a ver mis fotos y no tienen suficientes likes». No pude contenerme y decirle que me parecía que este era un criterio masoquista: si él la había publicado en primer lugar es porque consideraba que tiene un valor, eso debería ser suficiente: «No puedes anticipar cuándo llegará alguien a quien le gusto incluso más que a ti». (Sigue leyendo »»)