El editor perdido (1)

1.

De estudiante universitario me sucedía algo curioso (entre muchas otras curiosidades). Cuando me sentaba a terracear con un amigo de carrera o íbamos a almorzar en la calle, me pedían siempre limosna a mí y no a él. No me había dado cuenta hasta que él me lo dijo: «Increíble, siempre le piden a usted y no a mí». Lo más paradójico es que el del billete era él, no yo. Hablaba con mi amigo Jorge Gaviria, El Científico, sobre la percepción de miedo que causaban los habitantes de la calle y él en broma me decía que cuál miedo, al contrario, despertaban una gran solidaridad entre los bogotanos. «¿Cómo así?», le pregunté. «Basta con acercarse a una señora esperando bus en la calle, pedirle alguna ayuda y ella abre de par en par la cartera: “Tome lo que necesite”». Le comenté la curiosidad que me sucedía con mi amigo, le pregunté que según su punto de vista por qué se daba esto y me dijo sin pensarlo: «Porque se nota que usted es un bonachón». No me agrié la tarde preguntándole que si me estaba diciendo huevón.

2.

La consecuencia de esa experiencia bogotana me llevó a una de las escenas más vergonzosas de mi vida. En Quito, esperando el semáforo en verde para cruzar una calle, se me acercó un niño pobre y sin dudarlo le dije que no tenía dinero. «No se preocupe, solo quería preguntarle la hora». Me disculpé todo sonrojado y le di la hora. Desde ese día no me anticipo a nadie que se me acerque en la calle sin la mano extendida. (Sigue leyendo »»)

Dolor y polución en el laberinto

El plebiscito del 10/16 dejó constancia de la polarización del país frente al proceso de paz. Más de dos años después la polarización no cede, con la gran diferencia de que las fuerzas a favor del No están ahora en el poder. Era y es de esperar que busquen ahora introducir todos los cambios que en su momento el gobierno desatendió. En una situación ideal, estos cambios debieron de ser negociados en la mesa; hoy sabemos que la radicalización de estos grupos es tal que por ellos no habría proceso de paz ni desmovilización de las Farc. El deseo de sanción y venganza es más fuerte que cualquier otra consideración.

Hemos vivido una guerra sucia de larga duración. El precio de la desmovilización es aceptar la reconversión a fuerza política de las Farc, la justicia transicional, la sanación colectiva de las heridas. Pero aparecen organizaciones como la Corporación Rosa Blanca, conformada por exguerrilleras de las Farc, que denuncian violaciones, abusos sexuales y abortos forzados de miembros de la guerrilla. Se estima que son más de mil mujeres afiliadas y sus portavoces dicen que son más porque no todas se animan a denunciar. En un gesto hiperbólico contraproducente, una de sus líderes afirmó que podrían ser millones. Contraproducente porque exagerar las cifras siembra duda sobre la credibilidad de las denuncias. Ya el número de afiliadas habla por sí mismo, no es necesario multiplicarlo por millones. Además de los testimonios sobre el aborto, ¿algo más fuerte y contundente que muestren a sus hijos fruto de la violación como pruebas?

¿Qué camino seguir? (Sigue leyendo »»)

Detector de falsedades

1.

Anoche un par de niños ricos decidieron tomar prestado o robar la camioneta Mercedes todoterreno de su padre o madre. En una maniobra absurda frente a mi casa se chocaron con tres autos que estaban parqueados. A uno de ellos incluso le rompieron el eje trasero y dejaron la llanta acostada. Desde mi cuarto escuché el ruido del accidente; esperé a escuchar algún grito de auxilio y seguí durmiendo, hasta que unos minutos después volví a escuchar el ruido de otro accidente. Corrí a asomarme por la ventana y vi a los jóvenes tratando de huir, alcancé a ver la cara del joven conduciendo con risa nerviosa.. Perdieron una llanta trasera y aun así trataron de huir. El disco soltaba chispas pero esto no detenía al joven. Vi que los vecinos ya estaban llamando a la policía. Me puse los tenis y salí a ver qué había sucedido. También a decirles que el carro iba sin llanta y tenía que detenerse en un par de kilómetros, el motor no aguantaría tanto. Me señalaron la huella del disco en el piso: la camioneta dejaba su rastro registrado en el pavimento. El intento de fuga más ridículo jamás visto.

2.

Hace muchos años leí una noticia sobre las discotecas silenciosas que estaban causando furor en Europa en Semana. Debió de tratarse de un trabajo por encargo porque los jóvenes autores evidentemente no tenían ni idea de qué se trataba. En su nota informaban que eran fiestas en las que la gente se reunía, bebía, comía, bailaba pero sin hablar entre ellos. No mencionaban en absoluto el uso de audífonos conectados entre sí de manera inalámbrica, que son el rasgo distintivo de las fiestas silenciosas: todos los participantes se ponen estos audífonos, van a la pista de baile, escuchan la música que les transmite el DJ e incluso siguen sus instrucciones, como cuando les dice: «Say yeah!» y todos repiten a la vez, regalándole a los espectadores un espectáculo inusual. Uno los ve bailando sin escuchar la música. Esta experiencia la repetí en Atenas, al pie de la Acrópolis, cuando le di a F uno de mis audífonos para que bailáramos Traigo la salsa de Maelo. No había gente alrededor, era una fiesta privada entrada la noche, a la luz de la Acrópolis. (Sigue leyendo »»)

Apoyo

Hace alrededor de 15 años vivía un romance con una mujer que se estaba separando, que dormía en habitaciones separadas. Después de 2 años la separación no se daba y decidí dar un ultimátum. Ella finalmente empacó su maleta y se vino a vivir a mi casa: «¿Ahora sí me crees?». A mí me tomó totalmente por sorpresa. La recibí feliz, pero no sabía cómo apoyarla. La vi nerviosa, acababa de empacar toda su vida en una maleta y ahora se encontraba a la deriva, sin seguridad de si mi casa sería un puerto o no. Traté de aligerar el momento y le dije vamos a alquilar un par de películas. Después de esta proposición ella me pidió que la comprendiera, que quizás todo era muy súbito, tomó su maleta y regresó a su hogar. Entendí que había dicho una estupidez propia de quien no tenía ninguna experiencia en esos casos.

Recordé esta anécdota ayer cuando leí que una mujer había hecho lo mismo para apoyar a una amiga que acababa de abortar. Parece que con la amiga sí le funcionó, pero igual reconocí la misma falta de preparación para acompañar a una persona que pasa por un momento existencial crucial. Y mucho más atrás, recordé cuando acompañé a una amiga muy querida a abortar. Estar con ella no era un problema, lo difícil para mí era cómo ayudarla después de. Pensaba en prepararle un caldito de pollo, dejarla que reposara en mi casa, pero ¿de ahí en adelante qué? Eso sí, jamás pensé en entretenerla. (Sigue leyendo »»)

Amsterdam era una fiesta

La goleada del Ajax al Madrid siguió resonando por toda la ciudad, era la charla del día. El partido fue como asistir a una gesta utópica que termina convirtiéndose en realidad. Para nosotros los utopistas, este es el momento culmen de la utopía, esa metamorfosis que reivindica el camino recorrido por ella.

Dos de las estrellas de la noche, el mediocentro Dusan Tadic y el entrenador Ten Hag nos regalaron otra utopía que me ha tenido pensando esta mañana. Tadic: «Ojalá muchos de mis compañeros puedan llevar su ambición un paso más arriba y pospongan sus planes inmediatos un año más», un llamado quimérico a De Jong sin duda; Ten Hag: «Sería fantástico poder trabajar más tiempo con esta selección. Pero en el fútbol actual es una utopía; nos compran los jugadores cada vez más jóvenes, una tendencia desde hace 10 años que solo empeora con el tiempo y no se puede cambiar».

Le guardo antipatía al Real Madrid y a Mourinho en especial porque ante la superioridad del Barcelona la única solución que encontraron fue lanzarle torpedos (y otras cosas) para destrozar su fútbol. Mourinho logró su cometido: Guardiola tuvo que tomarse un año sabático y el Real Madrid volvió a empatarle e incluso ganarle al Barcelona. «Fútbol sin balón» bautizó con orgullo Mourinho a su estrategia. El placer de las tres derrotas en una semana que vivió el Madrid es que fueron ante los mayores exponentes de la escuela del fútbol total creada en Holanda y legada al Barcelona por Cruijff; sí, Mourinho logró desactivar el juego del Barça, pero el precio a largo plazo fue más costoso: dejó al Madrid sin identidad, hoy en día nadie sabe a qué juega.

¿Qué tal que la utopía de Tadic y Ten Hag se pudiera hacer realidad? ¿Hasta dónde lograría evolucionar este nuevo sendero que está bifurcando el Ajax? No lo sabremos: los grandes equipos están comprando ya a las jóvenes promesas y con ellos se irá esta utopía. Lo que más me llama la atención es la falta de visión general de estos poderosos: se llevan a los jugadores, cuando en realidad deberían comprar al Ajax y dejarlo desarrollarse de forma natural. Es la escuela que están buscando. Cuánto sufren el PSG y el Madrid por la falta de visión y claridad que en el Ajax practican sus jugadores desde los 10 años. (Sigue leyendo »»)