Semana de conspiración (2)

Posibles trayectorias del vuelo MH370

Posibles trayectorias del vuelo MH370

Los creadores de teorías de la conspiración no descansan. Nos legaron esta semana dos teorías conspirativas sobre el MH370. Una propia de la ciencia ficción, la segunda del terror.

Teoría 1.

En 1994, un segmento de la oposición antimonárquica e independentista malaya no tuvo más remedio que huir del país so pena de ser encarcelados por órdenes del rey. Como ningún país aliado quiso recibirlos decidieron fundar su propia versión de Atlantis en el océano Índico. En el MH370 viajaba una delegación de diez científicos chinos expertos en energía hidráulica. El ejército rebelde decidió secuestrarlos y desviaron el MH370 hacia su refugio en el Índico.

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Cuestiones de percepción

Mosca
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Golf

La primera vez que llegué a Schiphol me sorprendió encontrar la mosca en el urinal. Como soy zurdo, apunté para el lado contrario, pero sí me pareció un poco sádica la sugerencia de orinar sobre la mosca. Luego, en un viaje a Nueva York, leí en el Wall Street Journal que el grupo Schiphol había ganado la licitación para remodelar la terminal 4 del aeropuerto JFK, "y los urinales tendrán moscas", resaltaba el artículo. Tal cual y, de nuevo, moscas para derechos.

Hace un par de semanas me sorprendió el cambio en Schiphol. Ya no hay más moscas, sino un hoyo de golf con banderín incluido y centrado en el urinal. No más excusas para los zurdos. Pero lo que más me llamó la atención fue el cambio de percepción sobre un mismo acto que obraba la imagen: si apuntarle a la mosca me parecía sádico, tratar de hacer hoyo en uno me parecía juguetón. Pero el acto y el objetivo siguen siendo los mismos. Lo sorprendente es que tanto la percepción como la experiencia misma del acto pueden cambiar tan sencillo como pasar de una imagen a otra. ¿Cuántas cosas podemos re-imaginar así de sencillo en nuestras vidas?

Del olvido y el fin del juego

Nota para los lectores del rincón del vago: En su libro "Traiciones de la memoria", el escritor Héctor Abad Faciolince narra cómo llegó a descubrir que el poema "Aquí. Hoy", de cuyo primer verso se valió para titular su libro "El olvido que seremos", es de Borges. Su narración concuerda en grandes líneas con la descrita por Jaime Correas en "Los falsificadores de Borges" (resumen aquí). ¿Por qué escribieron dos libros sobre la misma historia? Porque uno está escrito en argentino y el otro en colombiano.

 

1.

Para los borgeanos duros, los que saben cómo es el ajo, que diría Alvarado Tenorio, quizás no haya nada más irritante que les comenten que cómo es de bonito el poema Instantes de Borges, esa traducción del poema en inglés If I Had My Life to Live Over, presuntamente de Nadine Stair. Un demonio juguetón se lo endilgó a Borges y, para malestar de sus seguidores, es uno de los poemas que más se asocian con el escritor argentino. Los 5 sonetos que Alvarado Tenorio le atribuyó primero a Borges para después decir que son de él podrían tener un destino similar. Lo particular en este caso y sin duda de los aspectos más divertidos del libro de Abad Faciolince son los juicios de eruditos declarando rotundamente que los poemas no podían ser de Borges, sencillamente NO eran de Borges, de pronto temiendo pasar a la historia como los que autenticaron a los nuevos Instantes.

Cuando García Márquez publicó en Semana un adelanto de su novela En agosto nos vemos, circuló una parodia mortífera del cuento, en la cual se exageraban o banalizaban fragmentos del capítulo y se presentaba como la versión original. Una experta de la obra de García Márquez creyó que la parodia era verdadera y se lanzó alegre a comentarla. Le costó la amistad de García Márquez: él la regañó diciendo que cómo era posible que ella siquiera hubiera creído que él podía haber escrito lo que decía la parodia. La experta cayó en una profunda depresión que le costó la vida. Estos juegos literarios no son pues cualquier lagaña de mico. Más de un experto se puede chamuscar con ellos.

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La biblioteca de Babel 2.0

Conocí a Jay J. (JJ) en un jamsession en el bar Hoppe, en Amsterdam, un par de años después de la caída de las Torres Gemelas, en plena fiebre antiterrorista estadounidense. Me preguntó que de dónde era yo, «¡Ah, Colombia, la tierra de Borges!». Me hizo sonreír, una asociación mucho más original que la de «Pablo Escobar», «Cali Cartel» o «Cocaine». «Borges es argentino, pero sabía muy bien que ser colombiano es un acto de fe». «Oh, sí, leí eso en un cuento». No esperaba hablar con un gringo de Borges esa noche, pero me contó una versión actualizada de La biblioteca de Babel que hoy ya tiene pleno sentido.

–Imagina una biblioteca donde están archivados todos los e-mails del mundo. Incluyendo los drafts que no se envían o los correos borrados –dijo JJ con gran fascinación.

–Existe, es la biblioteca de Babel. Aunque Borges jamás envió un e-mail, su biblioteca contiene también todos los emilios escritos y por escribir de la humanidad –anoté yo, mientras acompañaba un maní con un poco de ginebra añeja. Su mirada me dio a entender que no estaba dispuesto a ser outsmarted por un colombiano en Amsterdam.

–De acuerdo, lo que quiero decirte es que esa biblioteca existe y la tenemos nosotros –. JJ bebió su copa y la puso con fuerza sobre la mesa, como quien vence en una competencia de fondo blanco con un escorpión sobre la mano.

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Hasta la última gota, 2

Anoche volví a soñar con la imagen del esqueleto en el desierto, acompañada por la frase hasta la última gota, un eco del cuento con el mismo nombre. Recordé entonces el poema A Skeleton, de Tagore, donde aparece también esa última gota:

A Skeleton, by Rabindranath Tagore

A beast’s bony frame lies bleaching on the grass
by the meadow path –
the grass that once had given it strength and tender rest.
The dry white bones seem like the hard laughter of Time
which cries to me:
‘Thy end, proud man, is one with the end of the cattle
that graze no more,
for when thy life’s wine is spilt to its last drop
the cup is flung away with a final unconcern.’

‘Hollow is thy mockery, Death’ said I in answer,
Mine is not merely the life that pays its bed and board
at close of day
with its bankrupt bones and is made destitute.
Never can my life contain to the full all that I have thought
and felt, gained and given, listened and uttered.
Often my mind has crossed time’s border,
Is it to stop at last for ever at the boundary of
crumbling bones?

Flesh and blood can never be the measure of the truth that is
myself;
the days and moments cannot wear it with kicks at every step
as they pass on;
the wayside bandit, dust, dares not rob it of all its possession.
Know that I have drunk the honey of the formless
from the lotus of endless forms;
in the bosom of sufferings I have found the secret path
of delight;
I have heard in my being the voice of Eternal Silence;
have seen the tracks of light across the empty desert of the
dark.
Death, I accept not from thee
that I am a gigantic jest of God,
that I am the annihilation built with all the wealth
of the infinite.

Rabindranath Tagore y Victoria Ocampo: ella se sentaba a sus rodillas cual discípula escuchando atenta a su maestro.
Rabindranath Tagore y Victoria Ocampo

Un poema que acaba con la igualdad entre los seres humanos: sí, todos seremos polvo al final, pero la diferencia está en los recuerdos que acumulan nuestras cenizas. Lo más curioso de este poema es que fue escrito cuando Tagore caminaba en la Pampa argentina (Aquí un recuento breve de la estancia de Tagore en Argentina por cortesía de Victoria Ocampo). Ocampo lo invitó a conocer la Pampa y en medio de su exuberancia lo que llama la atención de Tagore es precisamente el esqueleto de un animal muerto. Gracias a este encuentro, Tagore nos deja un poema que refleja toda su vitalidad de manera apofática, hasta la última gota.