Negacionismo

Ayer los diarios españoles parecía que nos informaban sobre una guerra entre un ejército invasor de toros contra seres humanos: un torero y un moso muertos, 6 corneados, un humano triunfante con el rabo de un toro, no sé cuántos toros invasores más muertos en múltiples ruedos. Hasta imágenes de bestialismo de un humano con sus genitales bañados en sangre después de tener sexo con el cuerno de un toro.

Pero lo que más me sorprendió es que nada de esto aparecía bajo la categoría de «guerra» o «conflicto» interno sino de «fiesta taurina». España está en negación con estas prácticas de bárbaros. Otra señal de la negación es que el término inglés bullying se desprendió precisamente del toreo, se creó como analogía al acto de «torear a alguien», pero dado el negacionismo español, no se adopta como «torear» sino como «matoneo».

La señal positiva es que los animalistas cada vez están ganando más batallas contra los taurinos. Que la «fiesta de la muerte» de ayer sea un aliciente para acabar con esta práctica centenaria.

Songoro cosongo

De la serie Échale salsita hoy traemos uno de los grandes himnos salsófilos: Songoro cosongo, un poema de Nicolás Guillén publicado en 1931 y musicalizado en ritmo de son por el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro. Edwin Rodríguez le echó salsita y en la voz de Héctor Lavoe se constituyó en uno de sus grandes temas. A bailar y disfrutar lectores utópicos:

Regalos anónimos

De las cosas que más gratamente sorprenden al viajero utópico en Amsterdam es la amplia gama de actividades artísticas que hay en la noche. Durante 5 años participé en el taller de escultura de los martes en la noche en MK24 y 1 año en el de cortometrajes de los sábados. Como estos cursos hay muchos y es una de las mejores actividades para conocer personas con afinidades similares a las de uno.

Hombre corriendo con estuche de violín

Hombre corriendo con estuche de violín

No es extraño entonces encontrarse con artistas aficionados que llevan carreras profesionales disímiles. Uno de los casos más famosos es el del neurocirujano que una noche de 1982 donó una de las esculturas más célebres de la ciudad, la del Hombre corriendo con estuche de violín (Rennende man met vioolkoffer), también conocida como Hombre corriendo a tomar el tranvía 10, que pasa en la Marnixstraat. Pocas personas sabemos quién es el artista y pues no queda más que respetar su deseo de anonimato. Una pista: es el autor de otro violinista famoso en la ciudad. (Sigue leyendo »»)

Submarinismo: alerta naranja

Para decepción de los fanáticos de los Beatles o de Julio Verne no escribiré sobre el submarino amarillo o las aventuras del capitán Nemo. Menos aún del deporte con el mismo nombre. Escribiré sobre uno de los grandes peligros que acechan en el camino a Utópica y que está afectando la vida de millones de personas: la técnica de tortura conocida por este nombre, el ahogamiento simulado en el agua que los anglosajones llaman waterboarding.

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Hace un año el pueblo griego se manifestaba con un categórico Όχι sobre el paquete de medidas propuesto por Bruselas. Poco sospechaba Alexis Tsipras lo que le esperaba cuando entró ese fin de semana al Parlamento Europeo a negociar las condiciones del rescate griego. A pesar de conocer en extenso la mitología griega, de saber las múltiples formas que hay de torturar a una persona, no tenía ningún antecedente que lo preparara para el encuentro con la ira de los halcones neoliberales liderados por Wolfgang Schäuble –y eso que para entonces ya había visitado al menos cuatro veces la clínica por los ataques de pánico ocasionados por las difíciles circunstancias. Después de esa terapia intensiva de submarinismo en la que Grecia se comprometió a un paquete de austeridad más extremo y difícil aún, Alexis Tsipras salió diciendo Ναι (Sí) a todo.

Circula en las calles de Atenas una anécdota al respecto: un hombre llama a pedir un souvlaki a domicilio. El vendedor le pregunta que si lo quiere con tzatziki; “Sí”, responde el hombre; ¿con tomate? “Sí”; ¿con papas? “Sí”; ¿con pita? “Sí a todo”, termina por responder el hombre, a lo cual el vendedor le pregunta: “¿Eres tú, Alexis?”. (Sigue leyendo »»)

Juno se encuentra con Júpiter

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Juno llega a Júpiter

Juno llega a Júpiter

En uno de sus cuentos más bellos, De la construcción de la muralla china, Kafka nos recrea el ambiente que se vivía en China antes y durante la construcción de la muralla, una obra hecha para los siglos por venir. Esto significaba que muchos de los arquitectos que la planearon jamás llegarían a verla mínimamente terminada, pero les quedaba el orgullo y la satisfacción de que las generaciones venideras se beneficiarían de ella.

Desde que sabemos que la Tierra tiene fecha de caducidad, alrededor de 5 milenios –aunque Stephen Hawking advierte que los humanos podríamos destruirla en cien años–, el trabajo de los astrofísicos se asemeja al de esos arquitectos chinos de los que nos hablaba Kafka: generaciones de ellos no vivirán para ver uno de los hitos de su trabajo, la migración de la humanidad (o, según lo anticipan varias historias de ficción, un pequeño porcentaje de elegidos) hacia otro planeta con condiciones favorables para continuar la vida humana. Casi que podría leerse la evolución de la ciencia como la preparación para ese momento.

Tras un viaje de 5 años, mañana la nave Juno entrará en la órbita de Júpiter para explorarlo y quizás encontrar nuevos orígenes de la vida o del universo. Sorprende que el ala radical del feminismo no se haya pronunciado aún sobre el valor simbólico de este evento: Juno se verá cara a cara con Júpiter y entrará a explorarlo. Lejos de ser una historia romántica, Juno representa esa esposa celosa que vive para vengarse de todas las personas con las que le es infiel su marido, Júpiter, a años luz de los discursos del poliamor. Júpiter no debe de estar encantado con esta intensa visita y, si la mitología no se equivoca, la misión podría tener sus días contados. (Sigue leyendo »»)