Los límites de la investigación en Internet

1.

Tuve la oportunidad de escuchar las intervenciones de dos afamados escritores colombianos, uno sobre el arte de la novela, el otro sobre la influencia de Cervantes en su obra. Ambas charlas fueron decepcionantes porque se limitaron a repetir la información suelta que se encuentra en Internet sobre cada tema, con el agravante de que no mencionaron los autores de los fragmentos que citaron y de que dichos fragmentos eran el resumen del resumen de lo que habían dicho los autores originales.

El primer autor se preguntaba por qué escribía y qué aporta la literatura que ningún otro arte o forma puede aportar. Las mismas preguntas que se hacen Carlos Fuentes en su Geografía de la novela y Milan Kundera en El arte de la novela. La conclusión del autor no podría ser más kunderiana: La novela habla sobre todo lo cual ningún otro arte puede hablar. Se cortó un poco al decir que hablaba sobre la condición humana, quizás porque es un concepto que no ha logrado abstraer del todo y prefirió no hundirse en territorio fangoso. Es el mismo autor que desconoció cualquier influencia de García Márquez porque él es un escritor urbano de finales del siglo XX (a pesar de que en sus obras, curiosamente, está siempre presente el campo colombiano).

Tanto las obras de Fuentes y Kundera van mucho más allá de los tópicos que citó el escritor urbano, lo que me lleva a concluir que el autor no las leyó (o las leyó superficialmente que es lo mismo) y no pudo ir más allá de los resúmenes que se encuentran en el rincón del vago. Terminó su desaguisado citando fragmentos de artículos de Vargas Llosa en El País para mostrarse como autor contestatario. (Sigue leyendo »»)

Predicciones y perspectivas (2)

He tenido una semana de predicciones fallidas que casi me hacen vivir mi momento Messi de no más selección, no es para mí. Empezó con mi análisis fallido sobre el Brexit, de cómo primaría la sensatez de que necesitamos más que nunca una Europa unida, pero no. Ahora que Wilders lidera las encuestas, me aterra la posibilidad del Nexit, la salida de Holanda de la UE. Primaría, como en Inglaterra, la percepción de que el país estará mejor sin inmigrantes, con su propia moneda y con unas finanzas más saludables pues dejaría de ser contribuyente neto de la Unión. Después del batacazo del referendo de abril pasado, los medios son ahora más activos en la formación de opinión, en especial, en resaltar los beneficios de la UE y las desventajas que implicaría no pertenecer a ella: para quienes se quejan de que es un contribuyente neto, contraponen todas las ventajas que implica el mercado sin aranceles y con moneda común.

Fallé también con las elecciones en España, donde obviamente más con el deseo que con los datos objetivos, confiaba en que los españoles, a quienes dicen preocuparles el paro y la corrupción, no votarían masivamente al PP, el partido del cual se ha demostrado que la corrupción está presente desde su misma concepción. Sigo buscando un análisis que me ayude a comprender cómo se explica esta contradicción: preocuparse por la corrupción y a la vez votar masivamente por el PP. La Izquierda española está ante la coyuntura histórica de unirse y formar gobierno (PSOE más Unidos Podemos) o protagonizar un capítulo fratricida de Juego de tronos mientras Rajoy se toma en solitario el poder. ¿Aceptará Sánchez a Iglesias como vicepresidente? ¿Cederá Rivera en aras de la estabilidad española en su petición de apoyar al PP pero sin el corrupto Rajoy? ¿O será capaz de abstenerse para no impedir el gobierno de Izquierda? Sea cual sea el resultado está de regular tirando a mal de líderes políticos España.

Para rematar mi ola de fiascos predictivos, caí del primer lugar al catorce en la polla de Don Ballon. Y no veo signos de recuperación.

Ahora se viene el plebiscito en Colombia. Me he planteado la hipótesis de que Uribe y Santos, en la versión 2.0 de la Operación Conejo, están jugando al poli bueno, poli malo con las Farc: Santos es el poli bueno al que no le importa llegar al 0% de popularidad con tal de firmar la paz; Uribe es el poli malo que amenaza con la guerra sin fin (o hasta exterminar a las Farc, que es lo mismo) para que las Farc sea más realista con sus propuestas. A la amenaza de las Farc de volver a las armas si falla el proceso, se le antepone la amenaza furibista. Un juego político inteligente que demuestra la sagacidad del sistema político colombiano y la ingenuidad de las Farc por entrar triunfantes con Liqui liqui a la boca del lobo, que en el fondo es mejor destino que seguir disparando balas y pipetas de gas desde las montañas de Colombia.

De momento no me atrevo a vaticinar nada.

Predicciones y perspectivas (1)

Esta mañana me levanté muy confiado a leer sobre la consagración apoteósica de D10S ayer con un triplete en EUA y me tuve que desayunar con la gota fría de que Messi renuncia a la selección argentina.

Sí, utópico lector, yo también guardé un minuto de silencio, no es fácil asimilar semejante anuncio. De entrada entendí que Argentina perdió, pero para semejante noticia, ¿por una goleada histórica similar a la que se ganó México? No, 0-0 y de nuevo definición de Copa por penalties, con la mala suerte para Argentina de que dos de sus jugadores erraron sus disparos: Messi y Biglia, pero mediáticamente el señalado es Messi.

Es absurda la presión a la que los argentinos someten al mejor jugador de la historia, ¿qué tal esta conclusión a manera de epitafio que aparece hoy en La Nación?

Messi, máximo goleador histórico de la selección argentina (55 goles), disputó los Mundiales de 2006, 2010 y 2014. Campeón sub 20 en 2005 y campeón olímpico en 2008, no logró conseguir títulos con la selección mayor.

Muy convenientemente olvida decir a cuántas finales llevó Messi a su selección.

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Perla Fina

Hoy para variar en la serie Échale salsita presentamos un clásico (nota para el lector desprevenido: en esta serie solo se presentan clásicos) del son cubano que no necesita una sola gota de salsa: Perla Fina, del venerado pianista cubano Rubén González y en la voz del matancero Ramón Quián, más conocido como Monguito, el Único (nota para el lector desprevenido: no confundir a Ramón Monguito Quián con Ramón Mongo Santamaría). Son cuatro minutos y cuatro segundos que pueden alterar por completo el día. Como dijo Cheo Feliciano, ¡se soltaron los caballos!

Últimos coletazos

Nunca imaginé que celebraría la condescendencia de la élite bogotana con los resentidos, pero debo aceptar que me alegra que en esta ocasión sirva para desarmar a las Farc. Obviamente no oculto mi antipatía por esta guerrilla retrógrada. Hasta los diálogos de Tlaxcala aún me parecía importante que alguien asentara que la situación del país no está bien y que le dé voz a los más desfavorecidos por el statu quo. A la decepción de Tlaxcala con las exigencias absurdas de las Farc le siguió el fracaso estruendoso e injustificado de los diálogos de San Vicente del Caguán más de una década después, todo por la agenda doble que tenía las Farc (y que Fidel Castro hizo pública en su La paz en Colombia). La mejor oportunidad hasta entonces fue totalmente despilfarrada por ese divorcio entre la fantasía y la realidad, entre la creencia de que la toma militar sería posible y la realidad que demostraba lo contrario.

El hombre encargado de darles el golpe final es el mismo que los azotó con la Operación Conejo, más conocida como Operación Jaque. En un gesto de simpática semiótica, las Farc decidieron hacer un acto político en febrero de este año en Conejo, en La Guajira, como diciendo que ellas saben a qué juega Santos y advirtiendo que también están en capacidad de hacer lo mismo, como lo demuestra la experiencia de los diálogos de Tlaxcala y el Caguán. Pero el juego está llegando a su final.

En las últimas tres décadas las Farc ha demostrado que su principal relevancia política es el conflicto armado, el terrorismo, el narcotráfico, la extorsión y el secuestro. Activos políticos que solo le ha servido para entrar en la lista de organizaciones terroristas del mundo y dilatar los cambios políticos que necesita Colombia, pues cualquier semilla socialdemócrata es fumigada como aliada del comunismo fariano. De resto, las Farc poco más tiene que aportar al panorama político colombiano. Las casas de apuestas pueden abrirse a la pregunta de cuánto durará las Farc como partido político: ¿6 meses, uno, dos o tres años? (Sigue leyendo »»)