El trauma de Lubitz (y la catarsis)

Florece el humor negro con los viajes en avión de Semana Santa: “Nos vemos allá, si el piloto no decide hacer un Lubitz”. Estaba sentado en la segunda fila del avión y me dediqué a observar qué hacían las personas apenas se subían al avión. Casi todas miraron a la cabina de vuelo. ¿Buscaban a los pilotos? ¿Contemplaban el espacio desde donde se podría jugar sus vidas? Estaba tan cansado que dormí todo el viaje y no pude fijarme cómo sería la dinámica de la tripulación cuando alguno de los capitanes quisiera ir al baño.

C. me escribe que llegó bien a Brasil luego de ver una película no muy relajante para el vuelo: Gravity. Le dije que menos mal no pasaron Relatos salvajes, una película que evidentemente jamás será presentada en un avión, mucho menos después de Lubitz. Ya muchos han señalado que quizás la película inspiró a Lubitz. Una injusticia, porque precisamente la película lo que hace es brindar una catarsis para todos los que tienen tantos resentimientos acumulados y han fantaseado con estrellar un avión con todas las personas que les han hecho daño. No fue el caso de Lubitz, que acabó con la vida de 149 personas de las que no sabía ni le habían hecho nada.

Pensé que nunca iría a escribir sobre Lubitz. Me dejó seco, sin palabras. Luego de tomar el vuelo me di cuenta de que estaba empezando a nacer una especie de trauma de Lubitz. La gente que le tenía miedo a volar, ahora le tendrá pánico. Soy de los que puede leer mientras el avión está despegando. Esta vez sentí desasosiego. Un amigo con miedo a volar me decía que el problema es que un avión es una bomba volando, “se llega a despresurizar y se acaba todo”. Ni me atrevo a preguntarle qué siente ahora.

Después descubrí un miedo más profundo a que el piloto fuera un kamikaze. Me encontré con el temor de insensibilizarse al punto de irse contra una montaña sin importar la vida de los demás, completamente ciego o incapaz de ver una mínima luz al final del túnel. Me da pánico esa respiración serena antes de semejante impacto. ¿Cómo se hace la catarsis de eso?

The Man (18). Florentino Pérez, el último romántico

La construcción es la que lo ha hecho un hombre Forbes. Pero su fuerte es la deconstrucción. Anoche perdió el Real Madrid ante el Barça pero lo hizo dejando cierto buen sabor. No fue como esas derrotas ante el Barça de Guardiola que sumían al madridismo en honda depresión. Al ver el mediocentro del Madrid (Modric, Kroos, Isco, y James en la grada) se notan las horas de Florentino deconstruyendo al Barça de Guardiola, qué tienen ellos que no tenemos nosotros. Y ahora tiene un mediocampo de lujo, jugadores que pueden armar juego. Hoy estará de nuevo Florentino, cual doctor Victor Frankenstein de regreso en su laboratorio, preguntándose que con Casillas, Navas, Ramos, Marcelo, Varane, Pepe, Kroos, Modric, James, Isco, la BBC, ¿qué más hace falta para batir de una vez por todas al Barcelona?

La faceta deconstruccionista de Florentino estaba bien oculta tras su gigantesca empresa de construcción, ACS, y ese capítulo oscuro cuando le entregó al gañán de Mourinho los mandos del Madrid. Fue una medida propia del desespero de no saber qué más hacer para acabar con la dominación del Barça de Guardiola. “Yo sé cómo hacerle esa vuelta, jefe”, le dijo el técnico portugués y Pérez compró sus servicios. Mourinho cumplió con su palabra, a costa de metamorfosesar el madridismo en mandrilismo. Con Mourinho, Florentino nos dejó ver su faceta de Mr. Hyde. ¿Cómo después de ver que Pepe y Mourinho pisaban al rival en el piso pudo decir que eran fieles representantes del madridismo?

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Utopian Sniper (3)

Ha vuelto a despertarme la pesadilla de que soy un francotirador. No me recupero de esa escena de American Sniper en la que Kyle asesina al francotirador de la resistencia iraquí a 1.920 metros de distancia. Una belleza de disparo. Esto es lo que me despierta, el horror de ver lo bello en la precisión del francotirador al disparar a otra persona.

Mi inconsciente me trajo a la memoria a Wile E. Coyote y la felicidad cada vez que llegaba un paquete de los laboratorios Acme. Creo que gracias a él aún mantengo intacta la felicidad cuando me dan un regalo o llega algún paquete de una compra en línea. Wile E. Coyote fue la preparación para la ceremonia de graduación con De Quincey y su Del asesinato considerado como una de las bellas artes. Probablemente De Quincey compartiría que el disparo de Kyle entra en la clasificación.

Cuando Stockhausen propuso que los ataques del 11 de septiembre entraran también el mundo se le fue encima. Tuvo que repetir, de manera resumida, la introducción de De Quincey a su libro. Como director de orquesta, Stockhausen sabía de qué hablaba al ver ese crimen orquestado con cuatro aviones y esos dos grandes estruendos inolvidables al ojo y corazón humanos; casi igual que con el atentado de Atocha, cuando gracias a la impuntualidad, al error en el tiempo (whiplash!), Madrid se salvó de una desgracia aún mayor.

Stockhausen ya no vivió para alabar la desaparición del avión malayo. En la música de Arvo Pärt el silencio es fundamental, la raíz de la cual nace y a la cual vuelve. El avión malayo entra en los anales del asesinato considerado como una de las bellas artes como un gigante alado que desaparece sin dejar el más mínimo ruido, la más mínima huella, silencio total.

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Deepest Blue vs Leo Messi

Cuando Gary Kasparov perdió con Deeper Blue (la versión actualizada de Deep Blue) en 1997 acusó a IBM de haber hecho trampa: afirmó que programaron el supercomputador para jugar contra él. Hoy la mayoría de supercomputadores están basados en procesadores Intel y AMD (x86-64), es decir, casi al alcance de cualquier pyme y son el motor de los estudios de big data ahora.

Después del mundial de fútbol en Brasil pasado, donde las empresas dedicadas al big data hicieron una fiesta, el nuevo técnico de Barcelona se propuso emplear la misma defensa de Gasparov contra Deep blue: la impredictibilidad, presentar semana tras semana una alineación sobre la cual no hay datos suficientes para prever su comportamiento en la cancha. Ya no juega solo contra el oponente, lo hace también contra su Deepest Blue.

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Velocidades

Uno de los lazos comunes que tejieron Milan Kundera y Carlos Fuentes fue compartir la creencia de que hay cosas sobre la condición humana que solo la literatura puede decir (que es a su vez lo que da la medida de un escritor). Pero a veces es mejor dejar que hable la vida por sí misma: me encontré con el reportaje La búsqueda de la belleza. Yitang Zhang resuelve un misterio matemático y lo compartí entre amigos. Una experiencia que nos habla mucho sobre la condición humana en este momento.

Casi todas las reacciones coincidían en tres puntos: el primero, la lentitud, la capacidad de trabajar en un problema sin afanes; el segundo, la libertad, el encontrar el camino o la forma de ser dueños del propio tiempo y dedicarlo a lo que nos interesa; el tercero, la resiliencia, la que tuvo Zhang para continuar sus intereses en circunstancias adversas.

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