A Chocolate Armenteros le debo mucho de mi amor por la música cubana y el jazz latino. Él dice que siempre tocó son, jamás jazz latino, que solo porque había grabado temas instrumentales ya le llamaban jazz latino, pero lo de él siempre había sido el montuno. Falleció el miércoles pasado y fue un golpe duro, queda la fortuna de saber que sus temas lo han hecho ya inmortal. Si mal no recuerdo, la primera vez que lo escuché fue con el superclásico Choco’s Guajira, con el Grupo Folklórico y Experimental Nuevayorquino, en ese álbum épico de Concepts in Unity:
Que en una session de Échale salsita de Rubén González se puede escuchar así:
Otro tema para enamorarse de su forma de interpretar la trompeta es Trompeta en montuno, una delicia total:
Recuerdo también la sorpresa cuando lo escuché tocando con Maelo, después me enteré de que había sido miembro de Los Cachimbos, su solo al final de El niche es otro de sus solos inolvidables:
O su dueto de trompeta con Alejandro «El Negro» Vivar, acompañando los solos de flauta de Gonzalo Fernández, en el clasicazo de Cachao Centro San Agustín:
Su interpretación sublime de El manicero, que le pedían que interpretara en todos sus conciertos:
Un tema más para la serie Échale salsita, su versión de Mack the knife:
Su clásico Guajira inspiración:
Chocolate tampoco escapó a la fiebre del Boogaloo y junto con Eddie Palmieri compusieron este clásico, Chocolate Ice Cream:
Para cerrar esta pequeña memoria, una improvisación en vivo con una constelación de estrellas:
Gracias de corazón, Maestro.