Caso Colmenares: la muerte anunciada v. 2.1

Después de casi dos años de publicar esta entrada sobre el Caso Colmenares, es poco lo que ha cambiado en su estructura pero sí se han añadido hechos escalofriantes. Veamos.

 

Falsos testigos

Es comprensible que en su afán por aclarar el caso el exfiscal González se lanzara a la tarea de encontrar a algún testigo que hubiese visto por casualidad todo lo sucedido. Al fin y al cabo el Parque del Virrey es bastante concurrido. Lo que sí es totalmente inaceptable es que se haya inventado tres testigos falsos para corroborar su hipótesis del caso. Esto no le hizo ningún bien a nadie; por el contrario, solo sirve para golpear la labor y la imagen de la Fiscalía. Los testigos falsos caen por la pericia del abogado Jaime Granados, quien pareciera ser todo un experto en estos tejemanejes al interior de la Fiscalía porque en menos de 2 días ya había desvirtuado la coartada de Wilmer Ayola. ¿Cuántos procesos se habrán resuelto de esta manera en la Fiscalía, con falsos testigos, y con defensas impotentes por no contar con los recursos de un Granados? Si la vida de Pablo Escobar inspiró sutilmente la de Walter White en Breaking Bad, la del exfiscal González está ni que pintada para una serie tipo Dexter.

 

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The Man, 15. García Márquez o sobre un estado del alma

Gabriel García MárquezHe sufrido el síndrome de don Quijote varias veces en mi vida. En una de ellas, la lectura de La República de Platón, los Escritos políticos y El juego de los abalorios de Hermann Hesse me llevaron a estudiar Ciencia Política. A grandes líneas, de La República me encantó la idea del político como médico del Estado, de la política como el arte de lograr el bienestar de la sociedad; de los Escritos políticos aprendí una visión amplia y solidaria ante los males que se ciernen sobre la sociedad; y de El juego de los abalorios me contagié de la mística de la formación y el aprendizaje. La realidad no tardó mucho en destrozar mis lecturas.

El departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes carecía por completo de esa mística que yo le daba o buscaba en un alma mater; su pensum había sido elaborado por otros padecientes del síndrome de don Quijote, quienes tenían toda la visión del Estado formada por la teoría europea y poco o nada relacionada con la realidad colombiana; y muchos de sus profesores recitaban con gran solemnidad las hojas amarillentas o plastificadas de sus cursos.

Me salvaron las opciones en historia, literatura y filosofía. Viví una epifanía en una charla del profesor Manuel Hernández sobre García Márquez como chamán del Estado colombiano. El profesor Hernández hacía un recorrido por la obra de García Márquez, sus últimas pronunciaciones sobre la realidad colombiana, para mostrarnos una visión del país sorprendente. Ese día descubrí una forma de comprender a Colombia que nunca había oído y mucho menos imaginado.

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Semana de conspiración (2)

Posibles trayectorias del vuelo MH370

Posibles trayectorias del vuelo MH370

Los creadores de teorías de la conspiración no descansan. Nos legaron esta semana dos teorías conspirativas sobre el MH370. Una propia de la ciencia ficción, la segunda del terror.

Teoría 1.

En 1994, un segmento de la oposición antimonárquica e independentista malaya no tuvo más remedio que huir del país so pena de ser encarcelados por órdenes del rey. Como ningún país aliado quiso recibirlos decidieron fundar su propia versión de Atlantis en el océano Índico. En el MH370 viajaba una delegación de diez científicos chinos expertos en energía hidráulica. El ejército rebelde decidió secuestrarlos y desviaron el MH370 hacia su refugio en el Índico.

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Cuestiones de percepción

Mosca
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Golf

La primera vez que llegué a Schiphol me sorprendió encontrar la mosca en el urinal. Como soy zurdo, apunté para el lado contrario, pero sí me pareció un poco sádica la sugerencia de orinar sobre la mosca. Luego, en un viaje a Nueva York, leí en el Wall Street Journal que el grupo Schiphol había ganado la licitación para remodelar la terminal 4 del aeropuerto JFK, "y los urinales tendrán moscas", resaltaba el artículo. Tal cual y, de nuevo, moscas para derechos.

Hace un par de semanas me sorprendió el cambio en Schiphol. Ya no hay más moscas, sino un hoyo de golf con banderín incluido y centrado en el urinal. No más excusas para los zurdos. Pero lo que más me llamó la atención fue el cambio de percepción sobre un mismo acto que obraba la imagen: si apuntarle a la mosca me parecía sádico, tratar de hacer hoyo en uno me parecía juguetón. Pero el acto y el objetivo siguen siendo los mismos. Lo sorprendente es que tanto la percepción como la experiencia misma del acto pueden cambiar tan sencillo como pasar de una imagen a otra. ¿Cuántas cosas podemos re-imaginar así de sencillo en nuestras vidas?

Del olvido y el fin del juego

Nota para los lectores del rincón del vago: En su libro "Traiciones de la memoria", el escritor Héctor Abad Faciolince narra cómo llegó a descubrir que el poema "Aquí. Hoy", de cuyo primer verso se valió para titular su libro "El olvido que seremos", es de Borges. Su narración concuerda en grandes líneas con la descrita por Jaime Correas en "Los falsificadores de Borges" (resumen aquí). ¿Por qué escribieron dos libros sobre la misma historia? Porque uno está escrito en argentino y el otro en colombiano.

 

1.

Para los borgeanos duros, los que saben cómo es el ajo, que diría Alvarado Tenorio, quizás no haya nada más irritante que les comenten que cómo es de bonito el poema Instantes de Borges, esa traducción del poema en inglés If I Had My Life to Live Over, presuntamente de Nadine Stair. Un demonio juguetón se lo endilgó a Borges y, para malestar de sus seguidores, es uno de los poemas que más se asocian con el escritor argentino. Los 5 sonetos que Alvarado Tenorio le atribuyó primero a Borges para después decir que son de él podrían tener un destino similar. Lo particular en este caso y sin duda de los aspectos más divertidos del libro de Abad Faciolince son los juicios de eruditos declarando rotundamente que los poemas no podían ser de Borges, sencillamente NO eran de Borges, de pronto temiendo pasar a la historia como los que autenticaron a los nuevos Instantes.

Cuando García Márquez publicó en Semana un adelanto de su novela En agosto nos vemos, circuló una parodia mortífera del cuento, en la cual se exageraban o banalizaban fragmentos del capítulo y se presentaba como la versión original. Una experta de la obra de García Márquez creyó que la parodia era verdadera y se lanzó alegre a comentarla. Le costó la amistad de García Márquez: él la regañó diciendo que cómo era posible que ella siquiera hubiera creído que él podía haber escrito lo que decía la parodia. La experta cayó en una profunda depresión que le costó la vida. Estos juegos literarios no son pues cualquier lagaña de mico. Más de un experto se puede chamuscar con ellos.

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