Orígenes del minotauro, 1

La perdición del toro es su constancia, su persistencia. La ilusión de creer que al perseguir sin tregua el capote logrará darle alcance. La gracia del torero consiste en alimentar esa ilusión, en acercarle con todo el arte posible el capote, el objetivo. Dicen que el mejor toro es el que se entrega a esta faena con la mayor bravura posible.

En Vivir para contarla, García Márquez cuenta que sorteó una embestida feroz de su madre, Luisa Santiaga, con una verónica larga. Quizás sea la mejor suerte que enseña este arte, cómo sobrevivir a esas embestidas. Se necesita valor: anoche soñé que un toro me perseguía y lo mejor que pude hacer fue correr entre una maraña, entre un laberinto vegetal, con la esperanza de que se cansara o se perdiera. La verónica larga necesita buen humor, no miedo.

Si por un instante el toro se entregara al recuerdo de la dehesa donde fue feliz, dejaría de correr. Sería el final de las corridas. Sería enviado de regreso al coso. Pero el toro no tiene otra opción que ser fiel a sí mismo, a su naturaleza. Es su casta, como la llaman los taurófilos, ese oximorón que define a quienes su amor por el toro solo puede ser saciado con su muerte en el ruedo. Del sueño me quedó el recuerdo de su respiración acelerada, símbolo de su búsqueda infatigable. Esta mañana me puse su cabeza. Amanecí convertido en minotauro. Cin cin.

Picasso, Suite Vollard: minotauro tumbado con mujer.

 

¿Inocentada?

Hoy es el día ideal para publicar una entrada que puede parecer una inocentada o dejar la duda de no serlo. Aquí va: Casablanca es considerada un clásico del cine gracias al lobby de las tabacaleras.

La he visto unas cuatro veces. Como tantas buenas películas, me parece que podría ser una excelente obra de teatro. La producción no es ambiciosa, acontece en 4 locaciones principales, la historia de amor es sencilla y su corazón son los one-liners pronunciados en el momento exacto.

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Mi palabra en colombiano del 2013: Descuerar

Dice la RAE:

descuerar.

(De des- y cuero).

1. tr. Desollar, despellejar. U. m. en América.

2. tr. Desacreditar a alguien murmurando gravemente de él.

Este año en Colombia cabe agregarle una tercera acepción:

3. tr. Talento de los colombianos para destrozar o minimizar a algún compatriota sobresaliente.

La primera vez que me enteré del científico colombiano Raúl Cuero fue en 2004 mediante una entrevista publicada en El Tiempo. En ella contaba su camino desde la pobreza en Buenaventura hasta su doctorado en una universidad de los Estados Unidos más otros logros a lo largo de su carrera.

Me impresionaron frases como estas:

Cuero, hijo de una lavandera y un cargador de bultos en Buenaventura, dice haber sacado su creatividad de las precariedades de su infancia.

A los 7 años, le atraían los insectos porque le gustaba verlos caminar. Así percibió que al ausentarse una cucaracha, su compañera la buscaba. Con las lagartijas, el científico recuerda que se preguntaba por qué estos reptiles permanecían en el cemento de las paredes de su casa y no en la madera. Después descubrió que era por la frescura de los ladrillos.

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The Man, 13. Un hombre positivo

Lance Armstrong, un hombre positivoDesazón. Estómago adolorido. Mis síntomas luego de leer el informe completo de la USADA sobre el dopaje en el equipo US Postal Service (USPS) y el papel de Lance Armstrong en él. El informe empieza con una frase demoledora y que acompaña todos los reportajes que mencionan el caso:

Today, we are sending the ‘Reasoned Decision’ in the Lance Armstrong case and supporting information to the Union Cycliste International (UCI), the World Anti-Doping Agency (WADA), and the World Triathlon Corporation (WTC). The evidence shows beyond any doubt that the US Postal Service Pro Cycling Team ran the most sophisticated, professionalized and successful doping program that sport has ever seen.

Cabe destacar que el informe se concentra en todo el equipo USPS y no en Lance Armstrong en particular. Respetando sus límites (la jurisdicción estadounidense), el informe no va ni puede ir más allá de sugerir el sistema global del que el USPS hacía parte: el mundo del ciclismo deportivo profesional. Esta tarea se la deja a la UCI (reservas incluidas). El otro punto clave del informe es su motivación:

Our mission is to protect clean athletes by preserving the integrity of competition not only for today’s athletes but also the athletes of tomorrow. We have heard from many athletes who have faced an unfair dilemma — dope, or don’t compete at the highest levels of the sport. Many of them abandoned their dreams and left sport because they refused to endanger their health and participate in doping. That is a tragic choice no athlete should have to make.

Ningún deportista… ni ningún ciudadano. Recuerdo lo que me decía una compañera de universidad para justificar que Ernesto Samper Pizano había financiado su campaña con dineros del narcotráfico: "Todos lo han hecho". En otras palabras, dope or don't compete. O el caso de otros compañeros involucrados en lavados de activos, subcontratos, subfacturaciones, mordidas, etc.: dope or don't compete. Es todo un rito de iniciación, como lo revelaron los atletas que confesaron haberse dopado: "crucé esa línea que juré que jamás cruzaría: doparme". Se necesita tener suerte y coraje para abrirse un camino laboral en medio de todo ese dopaje. En la sociedad aún es posible, en el ciclismo, con el sistema totalmente llevado, imposible. (Sigue leyendo »»)

Nostalgia por la panela y el bocadillo

David Walsh, coautor de L.A. Confidentiel — Les secrets de Lance Armstrong, narra que empezó su investigación sobre el dopaje de Armstrong después de ver lo sucedido con Christophe Bassons.

Era 1999. Bassons tenía 25 años y afirmó que no estaba listo para doparse y que desafortunadamente, si algún ciclista quería estar entre los 10 primeros puestos del Tour de Francia, el dopaje era inevitable. Después de esta afirmación, Armstrong empleó todos sus recursos de matón contra Bassons, quien abandonó el Tour diez días antes de su final. Fue el primer tour que ganó Armstrong. Walsh sospechó de inmediato que Armstrong no podía estar limpio y se dio a la tarea de investigarlo.

Cinco años más tarde publicó junto con Pierre Ballester L.A. Confidentiel, el libro que lo posicionó como la oveja negra de la prensa ciclística internacional. Armstrong lo llamó el peor periodista del mundo y demandó al Sunday Times por la publicación de su entrevista con Emma O’Reilly. Armstrong ganó la demanda y ahora el Sunday Times evalúa si reabrirá el caso para pedir el reintegro del dinero que pagó por la indemnización a Armstrong.

Walsh se pregunta hoy por los verdaderos héroes, por todos esos ciclistas que como Bassons no acudieron al dopaje, sacrificando así su carrera en el ciclismo profesional. Sentí entonces nostalgia por la panela y el bocadillo.

Fui de los que se levantó a ver a Lucho Herrera ascendiendo el Alpe d’Huez. De los que vibró con su gesta heroica de seguir pedaleando hasta la meta con la cara ensangrentada luego de una caída aparatosa. Fueron los años de gloria del ciclismo colombiano, cuando los entrenadores y los periodistas europeos se preguntaban qué era lo que comían los ciclistas colombianos para escalar con tanta autoridad las montañas. Descubrieron entonces la panela y el bocadillo, las sustancias «dopantes naturales» de los corredores del equipo Café de Colombia.

Estos años de gloria duraron más bien poco. El rendimiento de los colombianos en los circuitos internacionales empezó a decaer y ya no volvieron a brillar en las competencias. El equipo Café de Colombia desapareció del escenario. Hoy valdría la pena investigar con los directores técnicos de la época si detectaron cómo el dopaje empezó a hacer de las suyas por esa época y si fue esta la razón para retirar al equipo colombiano. O, si en el peor de los casos, no había presupuesto para contratar a los médicos expertos en estas prácticas.

Desde hace pocos años han empezado a reaparecer talentos colombianos en las pistas internacionales. La medalla olímpica de plata de Rigoberto Urán ha sido el logro más reciente. Aunque bueno, al leer la bitácora de Sergio, las dudas que hay sobre el Team Sky (donde trabaja Urán) extienden la sombra inevitable sobre su medalla… tal parece que limpiar el ciclismo profesional del dopaje es la crónica utópica deportiva de nuestro tiempo.