El mariachi torturador

Trabajo como mariachi o bolerista (a pedido del cliente) en la Plaza Garibaldi. Recibí ayer un emilio de mi amiga Margarita con el enlace a la noticia del mariachi torturador, un asaltante disfrazado de mariachi, “con su sombrero y portando un machete de 40 centímetros con el que robaba a la gente que pasaba junto a él, pero además de ello, la obligaba a escucharlo cantar”, según cuenta la nota. "Después de que le di mi reloj, la cadena y el dinero, me puso el machete cerca del cuello y me dijo que no me fuera hasta que acabara la canción y cuando cerró los ojos (como parte de su presentación) me fui corriendo y vi una patrulla, la paré y les dije que me había robado un charro con un machete", relataba el joven de 17 años asaltado: “¡¡Cantaba horrible además!!”.

“Ten cuidado con él, anda suelto todavía y de pronto se esconde entre ustedes, los roba y los tortura con una serenata, jajaja”, me alertaba Margarita.

Le respondí que hay que ver a qué cosas tienen que recurrir los artistas para ser oídos hoy en día, si bien no excusa la forma un poco agresiva de cobrar la boleta, hasta traumatizante para la audiencia. Eso sí, hay que abonarle al mariachi torturador la pasión con la que hace su oficio, inolvidables esos ojos cerrados… “Cantar rancheras es un arte muy menospreciado hoy en día, Margarita, además ¿qué criterio tendrá un jovencito asustado de 17 años para decirnos que el mariachi cantaba horrible?”, le pregunté al final.

“Pues eso no lo sabremos hasta escucharlo. En todo caso, ojalá las cosas vayan bien con tu trabajo y no vayas a tener que recurrir a esos métodos para mantener cautiva a tu audiencia, jajajaja —escribió ella de regreso—. ¡Un beso!”. En ese momento decidí, por algo de pudor, dignidad y respeto con mi amiga, no responder a su correo: el mariachi torturador soy yo.

The Man (2)

Usain Bolt lo hizo de nuevo: pulverizó su propio record mundial. En la imagen tomada de la tv aparece una marca de 18,90, ¿acaso se trata de una imagen futurista?

Hablaba con una amiga alemana sobre Bolt y me dijo "pero algo tienen que estar metiéndose". Ya escuché ese comentario otro par de veces esta semana. Bueno, es comprensible el trauma del doping para los alemanes, especialmente la secuela dejada por los tiempos de la RDA, pionera en el uso de asteroides, y de la RFA años después que no se quiso quedar atrás. En estos momentos, las pruebas antidoping de Bolt se deben de estar haciendo con tecnología nanonuclear, tal como se hicieron en Pekín. Y de momento, nada.

El País hizo un buen (aunque no muy profundo) reportaje sobre el fenómeno del atletismo en Jamaica. Ahí se puede encontrar la pasión de toda una nación por este deporte. Es casi que una versión caribeña del cuento de Kakfa De la construcción de la muralla china, donde todo un país se enfoca hacia un mismo objetivo, con especial atención a las escuelas.

En esta carrera Bolt dio todo lo que tenía. La impresión después de la de 100 metros es que aún puede correr más rápido. Quizás logre mejorar su tiempo en los 200 con más espacio entre las carreras. ¿Cuál será su condición para la prueba de relevos 4×100 el sábado? ¿Veremos un nuevo registro mundial?

Independientemente de ellos, el placer de verlo correr es enorme. La cita es el sábado!

Fábrica de colchones. Diseñamos sus sueños.

Aunque sabía que Jodorowsky estaba en la Feria del Libro de Madrid presentando su libro Manual Práctico de Psicomagia, igual quise pasar por el café Le Téméraire para tener la experiencia de una tarde con sus discípulos. Le pregunté a mi amiga J si quería acompañarme, revisó la dirección del café en Internet para ubicarse y descubrió que ese día Jodorowsky estaría allí leyendo el tarot. Estuvo tentada pero al final su agenda se lo impidió. Mi curiosidad aumentó más aún y preferí irme caminando hacia el café en lugar de tomar el metro para jugar con los nombres de los locales comerciales, imaginando que seguía un poco los pasos de Walter Benjamín en Dirección única pero en la París del siglo XXI. De entrada me encontré con una fábrica de colchones que tenía como eslogan Diseñamos sus sueños, lo cual me pareció un buen presagio para la historia de esa tarde. (Sigue leyendo »»)

El golfista, por Eric Koller

Enlazado del sitio oficial de Eric Koller.

Tuve el gran placer de ver a Eric Koller en vivo el martes pasado en De Parade,  un festival itinerante de teatro, donde la creatividad, el ingenio y la originalidad siempre están presentes. Esta vez Koller presentó una obra vibrante, donde en 8 minutos mostró al menos 25 diferentes usos del palo de escoba. Luego hizo una escenificación de una banda de tiro con intervenciones intermitentes de mosca gigante. Más de una vez uno se pregunta: «¿De dónde se le ocurren estas cosas?».