XIII

Alejandro amaneció otra vez mal y estamos casi sin provisiones. Le pregunté si le parecía bien que fuera a abastecernos con los campesinos de la región, si me podría esperar. Descendí lo más rápido posible. Al acercarme a una casa, todos los campesinos corrieron y se encerraron en ella. Golpeé en la puerta y empecé a escuchar el llanto de un bebé y niños llorando. No sabía si el papá o la mamá les estaban pegando. Golpeé de nuevo, y empecé a escuchar Padre Nuestros y otros rezos, «Dios mío, no dejes que nos pase nada». A pesar de que insistí que no era ningún ladrón, simplemente un visitante amigo, no quisieron abrirme. Tomé unas cuantas papas, unas zanahorias, un tanque de leche y llené con agua mi cantimplora. De regreso al campamento le conté a Alejandro la historia mientras pelaba las papas y las zanahorias. Apenas alcanzó a reírse un poco y me aconsejó que mañana fuera envuelto en la cobija de alpaca, para camuflarme de local. Sigue en general bastante débil aunque con buen ánimo. Mañana iré a buscar asistencia médica en la vereda de Pascua, que queda a 5 horas. Quería salir a las 4am, pero ya la batería del reloj también se ha descargado. Lo haré con la primera luz del amanecer.

XII

Hoy está un poco mejor, me dice que sintió que se hundía en lo más profundo de la Laguna estos dos días, como si en verdad lo estuviera succionando por completo, pero igual se siente sin fuerzas. No me atreví a preguntarle si había sido atacado por una mano invisible también, quién sabe cómo reaccionaría. Le ayudé a dar una pequeña caminata y vimos cómo cambiaban de color las montañas con el atardecer. Tomamos la decisión de regresarnos mañana a primera hora.

XI

Alejandro amaneció muy débil, pálido, casi sin fuerzas. Traté de hacer una llamada de rescate con los celulares que trajimos pero mientras buscaba cobertura, se descargaron las baterías, como si la Laguna Negra también estuviera absorbiendo su energía (¿o un pequeño bocado de la mano invisible?). Estoy tomando su pulso cada hora y he encendido un círculo de antorchas alrededor de la carpa para evitar que gaste energía calentándose. Contra mi voluntad tuve que cortar 4 frailejones de casi dos metros para mantener vivo el fuego alrededor de la carpa. Balbucea cosas incoherentes y así es imposible moverlo de acá. No sé si esperar un día más o salir de inmediato a buscar ayuda con los campesinos de la región. Montegat no es una opción en este momento: estamos a 2 días de camino sin equipo.

X

Alejandro se fracturó la rodilla derecha. La Laguna está rodeada por un campo de musgo. Quisimos vadearlo pero fue imposible. Le entró un ataque lúdico y decidió atravesarlo. Estaba feliz con el sonido al levantar los pies y por la sensación de estar luchando por soltarse de unas chupas gigantes. Calculó muy mal un paso y se cayó con todo el peso del morral de frente sobre la rodilla. Horrible. Doloroso. Dejé mi morral y fui a rescatarlo. Estaba pálido, casi desmayado por el dolor. Hice mi mejor esfuerzo por sacarlo del musgo sin comprometer más la rodilla, casi no lo logro. Llegamos completamente bañados en agua negra a la orilla (el color negro se lo debe a las algas marinas). Improvisé unas férulas con las varillas de su morral, pero es claro que tenemos que regresar al pueblo cuanto antes. No puse la carpa en el mejor lugar: estamos expuestos a una corriente de viento muy fuerte y sentimos bastante frío. El reflejo de la luna llena sobre la Laguna crea un halo plateado sobre ella, y puedo escribir como si estuviera bajo una lámpara de luz día.

IX

¡Llegamos! Le pido a Alejo que me regale una foto con su cámara instantánea para pegarla en el diario. Es increíblemente negra, casi parece una mancha de petróleo flotando sobre el valle. Los frailejones aquí son más pequeños, otra curiosidad porque en el camino atravesamos un bosque de frailejones de 1,70mts en promedio, algo así como árboles de 170 años. Vimos también una falda de montaña quemada por los campesinos para utilizarlos como leña para sus chimeneas, todo un arboricidio. Almorzamos en la cima y el plan ahora es pasar la noche al lado de la laguna. Nos espera una noche de 8 grados bajo cero y, si la Laguna además de luz absorbe calor, podrá ser más fría aún. Pero estamos bien preparados.